El principal partido de la oposición endurece su discurso contra el Gobierno ante el avance del brote, denunciando falta de coordinación institucional y exigiendo la comparecencia urgente de los responsables de Sanidad para frenar la alarma social.
La gestión del brote de hantavirus se ha convertido en el nuevo epicentro de la confrontación política en España. El Partido Popular (PP) ha intensificado este jueves sus críticas hacia el Ejecutivo, calificando la situación sanitaria de «caos absoluto» y acusando al Ministerio de Sanidad de actuar con retraso y opacidad ante el incremento de casos detectados en las últimas semanas.
Para la cúpula de los populares, la respuesta institucional está siendo insuficiente. Denuncian una desconexión preocupante entre el Gobierno central y las comunidades autónomas, lo que ha derivado en la falta de protocolos unificados de actuación. Según fuentes de la formación, esta «improvisación» está generando una inseguridad ciudadana que podría haberse evitado con una gestión técnica más rigurosa.
Exigencia de explicaciones en el Congreso Desde la formación liderada por Alberto Núñez Feijóo se ha solicitado formalmente la comparecencia urgente de la ministra de Sanidad en el Congreso de los Diputados. El objetivo es que el Gobierno aclare el número real de afectados y detalle las medidas de contención previstas para evitar que el virus, transmitido habitualmente por roedores, se extienda a nuevas áreas geográficas.
«Estamos ante una crisis que requiere solvencia y transparencia, no propaganda. Lo que vemos hoy es un gobierno desbordado por los acontecimientos», señalaron portavoces del PP durante la sesión de control, subrayando que la prioridad debe ser la vigilancia epidemiológica y no el control de daños políticos.
Guerra de reproches Por su parte, el Ejecutivo ha salido al paso de las críticas defendiendo que se están siguiendo los criterios de los expertos y que la comunicación con las autoridades regionales es constante. Desde el Gobierno acusan al PP de intentar «avivar una guerra política» y de utilizar una emergencia sanitaria para desgastar al gabinete en un momento de especial sensibilidad.
Este choque parlamentario se produce mientras los profesionales sanitarios piden unidad de acción y recursos para reforzar el sistema de vigilancia. Sin embargo, el debate político parece alejarse de las soluciones técnicas para centrarse en un cruce de acusaciones sobre la responsabilidad de los fallos detectados, consolidando el hantavirus como un nuevo frente de batalla en la ya crispada legislatura.














