El exministro de Transportes agota sus 40 minutos de «última palabra» cargando contra la «verdad de artificio» de la Fiscalía y minimizando las mordidas del ‘caso Koldo’. El juicio queda visto para sentencia.
MADRID. – El Tribunal Supremo ha dictado el «visto para sentencia» en el juicio del ‘caso Koldo’ tras una jornada de infarto marcada por el desafío dialéctico de José Luis Ábalos. En un uso extensivo de su derecho a la última palabra, el ex secretario de Organización del PSOE empleó 40 minutos no solo para defender su inocencia, sino para deslizar una advertencia que ha resonado con fuerza en las esferas políticas: «¿Creen que yo ignoro las gestiones de otros ministros, actuales y pasados?».
Un alegato entre la desesperanza y la advertencia
Ábalos, que comenzó su intervención asegurando que se juega «la poca vida» que le queda, describió el proceso judicial como una «causa general» alimentada por una presión mediática orquestada. Tras escuchar el demoledor informe final de la Fiscalía Anticorrupción, que calificó la trama como una «corrupción política continuada», el exministro confesó sentirse «desesperanzado».
Sin embargo, el tono de resignación dio paso a la combatividad al referirse a las acusaciones de tráfico de influencias por la contratación de personas de su entorno cercano, como su exnovia Jésica Rodríguez. «¿Dos contratos temporales es colonizar la administración?», espetó al tribunal, calificando de «fábula» el relato de los hechos y tildando de «ridículas» las cantidades de las supuestas mordidas: «¡Diez mil euros! ¡Qué barato soy!».
El dardo contra sus antiguos compañeros
El momento de mayor tensión política se produjo cuando Ábalos sugirió que su conocimiento sobre el funcionamiento interno del Ejecutivo va más allá de lo que se juzga en la sala. Al cuestionar por qué se le señala a él por gestiones que considera habituales o conocidas en otros departamentos, lanzó su aviso al Gobierno, dejando entrever que su caída no ha borrado su memoria sobre las actuaciones de otros miembros del gabinete, tanto actuales como del pasado.
Koldo y la «indefensión» de los móviles
Antes de la intervención de Ábalos, su exasesor Koldo García utilizó sus 25 minutos para incidir en la tesis de la indefensión. García lamentó no haber podido acceder al contenido de los dispositivos electrónicos incautados:
«Si yo tuviera los móviles les podía explicar la verdad… a mí me han ofrecido mentir y que no entrara en la cárcel».
Visto para sentencia
Con el cierre de las intervenciones, el tribunal presidido por el Supremo pone fin a meses de sesiones. Aunque la Ley de Enjuiciamiento Criminal otorga formalmente un plazo de tres días para dictar sentencia, la complejidad de la trama y el volumen de pruebas sugieren que el fallo tardará semanas en ver la luz.
El futuro político y personal de quien fuera la mano derecha de Pedro Sánchez queda ahora en manos de los magistrados, mientras el eco de sus palabras sobre «otros ministros» añade una capa de incertidumbre sobre la estabilidad del entorno gubernamental.
Puntos clave de la jornada:
- Duración: Ábalos agotó 40 minutos y Koldo García 25 en sus alegatos finales.
- La defensa: Ambos alegan «indefensión» por la gestión de los dispositivos electrónicos y denuncian un «juicio paralelo».
- El aviso: Ábalos cuestiona que se le juzgue solo a él mientras afirma conocer gestiones de otros ministros.
- Próximo paso: El Supremo redactará la sentencia tras un juicio que Anticorrupción cerró tildando la trama de «carcoma para la democracia».













