Lo que ocurrió anoche en la capital portuguesa no fue solo un partido de fútbol, fue una lección de fe que se estudiará en los manuales de las grandes remontadas europeas. El Sporting de Portugal logró lo imposible: levantar el 3-0 de la ida con una exhibición de fútbol total, corazón y resistencia, sentenciando la eliminatoria con un 5-0 (tras prórroga) que deja al Bodo/Glimt fuera de combate.
Inácio abrió la puerta a la esperanza
Desde el pitido inicial, el José Alvalade fue una caldera. El regreso de Maxi Araújo y Pedro Gonçalves, ausentes en la ida por sanción, transformó la banda izquierda en una pesadilla para los noruegos. Tras varios avisos de Trincão y Luis Suárez, el muro de Haikin cayó en un saque de esquina: Inácio cabeceó a la red el primero, encendiendo una mecha que ya no se apagaría.
Supervivencia y golpe de autoridad
El Bodo/Glimt, que llegó a Lisboa con una renta que parecía definitiva, vivió momentos de auténtico pánico, aunque un balón al larguero de Bjorruft antes del descanso recordó al Sporting que no podía descuidarse.
Sin embargo, la segunda mitad fue un monólogo verdiblanco. En el minuto 60, una contra letal permitió a Pedro Gonçalves rematar a placer al segundo palo tras una gran acción de Luis Suárez. El 2-0 ponía la remontada a tiro de piedra. La tensión estalló cuando una mano de Bjorkan en el área fue castigada con penalti: Luis Suárez no falló desde los once metros y puso el 3-0 que igualaba la eliminatoria, mandando el partido a la prórroga ante el delirio de la grada.
Maxi Araújo: El héroe del minuto 91
La prórroga apenas acababa de empezar cuando se terminó de escribir la historia. En el minuto 91 con 23 segundos, Maxi Araújo puso el broche de oro a una actuación individual deslumbrante. El uruguayo cazó un disparo que se coló en la portería de Haikin para certificar la remontada (4-0). Con el Bodo/Glimt ya hundido anímicamente, el Sporting aún tuvo tiempo de cerrar la cuenta con un quinto gol que redondeó una noche para la posteridad.














