Dana Erlich desmarca a Tel Aviv de la crisis migratoria, respalda al presidente Vivas y avisa de que la suspensión de contratos de Defensa por parte de Moncloa pone en riesgo la seguridad nacional.
La encargada de negocios y máxima representante de la Embajada de Israel en España, Dana Erlich, ha rechazado de forma categórica las vinculaciones formuladas desde el Ejecutivo central que relacionaban a su país con la reciente crisis migratoria desatada en Ceuta. Durante su intervención en un encuentro organizado por el foro Nueva Economía Forum —presentado por el expresidente del Gobierno José María Aznar—, la diplomática tildó de «cortina de humo» las palabras del presidente Pedro Sánchez, lamentando que se responsabilice a Tel Aviv sin pruebas en medio de una emergencia de alcance nacional y admitiendo abiertamente que las relaciones bilaterales atraviesan por «un momento crítico».
Pese a la creciente tirantez política, Erlich quiso dejar clara la postura oficial de su delegación respecto a la integridad territorial de España. La representante diplomática subrayó que en Israel no existen dudas sobre la soberanía española de Ceuta y Melilla, rememorando su visita oficial a la ciudad autónoma y ensalzando la labor de convivencia liderada por el presidente autonómico, Juan Jesús Vivas. Aunque reconoció que Marruecos es un «aliado estratégico» para su país en materia de seguridad regional tras los Acuerdos de Abraham, enfatizó que dicha alianza no va en detrimento del reconocimiento de la soberanía de España sobre sus territorios norteafricanos.
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La diplomática aprovechó su intervención para advertir de las consecuencias operativas que puede acarrear la decisión del Gobierno español de rescindir unilateralmente contratos en materia de Defensa e Inteligencia con firmas tecnológicas israelíes. Erlich aseveró que interrumpir la cooperación en seguridad con la industria de su país tiene un coste directo sobre la protección de los ciudadanos españoles. Asimismo, al ser cuestionada por la falta de colaboración judicial en la investigación del espionaje con el programa Pegasus a miembros del gabinete español, la diplomática eludió responsabilidades gubernamentales al remarcar que se trata de asuntos privados de la mercantil NSO Group.
El acto contó también con la contundente valoración del expresidente José María Aznar, quien vinculó directamente el desborde migratorio vivido en las fronteras ceutíes a finales de julio con el aislamiento internacional y el enfriamiento de las relaciones diplomáticas con socios estratégicos. Aznar instó al Gobierno a restaurar «cuanto antes» los puentes diplomáticos con Israel y a primar los intereses de Estado sobre criterios ideológicos, en un contexto en el que la diplomacia israelí exige un «cambio de relato» en la política exterior española para encauzar la colaboración bilateral.








