CEUTA. Las calles de la ciudad autónoma han sido escenario en los últimos días de multitudinarias movilizaciones vecinales impulsadas por la incertidumbre y la sensación de abandono institucional tras la reciente crisis migratoria. Sin embargo, el incremento de la crispación y la agresividad en las concentraciones ha encendido las alarmas entre la representación vecinal de la localidad.
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El presidente de la barriada de Sidi Embarek, Abdellah Mustafa, ha hecho una firme llamada a la calma y a la responsabilidad colectiva para frenar lo que considera una «ruptura sin precedentes» en la sociedad ceutí. Mustafa ha advertido de que el descontento ciudadano está siendo instrumentalizado: «La falta de respuestas gubernamentales está haciendo que los neonazis aprovechen la situación para transmitir su discurso de odio, y está calando en muchísima gente», ha denunciado, alertando asimismo de agresiones e insultos dirigidos contra la comunidad musulmana.
Rechazo a las protestas para frenar la fractura social
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Ante este escenario de confrontación, el líder vecinal ha anunciado que no acudirá a ninguna de las convocatorias para evitar enfrentamientos entre compatriotas y ha instado a la ciudadanía a no secundar las protestas en este momento crispado.
Mustafa ha apelado a la esencia multicultural de la ciudad autónoma —pidiendo la unión de vecinos musulmanes, cristianos y judíos— para proteger la convivencia histórica frente a los discursos extremistas: «No es momento de manifestarnos. No dejéis que Ceuta se rompa».








