Tras años de distanciamiento y una ruptura que parecía definitiva a finales de 2023, Podemos ha dado un giro estratégico al mostrarse favorable a concurrir en coalición con Sumar e Izquierda Unida (IU) en las próximas elecciones andaluzas. Este movimiento marca un punto de inflexión en la relación entre las formaciones de Yolanda Díaz y la dirección morada, motivado en gran medida por los recientes reveses electorales de Podemos en otros territorios.
El secretario de Organización de Podemos, Pablo Fernández, ha confirmado la disposición del partido para integrarse en la candidatura de Por Andalucía, encabezada por Antonio Maíllo (IU). «Queremos ese acuerdo y para eso hay que negociar», afirmó Fernández, subrayando que esta vez acuden sin imponer condiciones ni requisitos previos.
La debacle territorial acelera la unidad
El cambio de postura de la formación morada no es casual. Llega tras la desaparición de Podemos en los parlamentos de Aragón y Castilla y León en los comicios celebrados este mismo año, donde concurrieron en solitario. Actualmente, el poder autonómico del partido ha quedado reducido a mínimos históricos:
- Extremadura: Su único éxito reciente, pasando de 4 a 7 escaños en diciembre.
- Andalucía y Murcia: Mantienen presencia residual con 3 y 1 diputado respectivamente.
- Navarra: Conservan un único representante.
- Madrid: Desaparición total de la cámara regional.
Además del factor electoral, fuentes internas sugieren que este movimiento evita un cisma con la delegación andaluza, que presionaba para mantener la unidad mientras la dirección estatal en Madrid seguía defendiendo el veto a Sumar.
Reacciones en el espacio progresista
Desde Sumar han recibido la noticia con optimismo, calificándola como una «buena noticia para el conjunto del espacio progresista» y depositando su confianza en los negociadores andaluces. Por su parte, Antonio Maíllo ha recordado que el plazo para inscribir las coaliciones finaliza este mismo viernes, por lo que el acuerdo debe cerrarse de forma inminente.
¿Prólogo de las generales de 2027?
La gran incógnita ahora es si este «deshielo» andaluz es un pacto puntual de supervivencia o el primer paso para una reconciliación a nivel nacional. Aunque el escenario para las generales de 2027 sigue siendo incierto, dos factores podrían facilitar la unidad:
- Irene Montero ya ha expresado su voluntad de liderar una candidatura de izquierdas.
- Yolanda Díaz ha reiterado que no repetirá como candidata de Sumar, lo que elimina uno de los principales obstáculos personales y políticos que provocaron la ruptura original.
El éxito o fracaso de la papeleta conjunta en Andalucía el próximo 17 de mayo será, sin duda, el termómetro que determine si la izquierda transformadora vuelve a caminar bajo un mismo paraguas o si la tregua es solo temporal.
















