El Madrid, durante una hora a merced de un Bayern excelente, resucita al final, roza el empate y llega con vida a Múnich. Neuer, heroico.
Era fácil ponerse en lo peor y acertar. El Bayern de Múnich no sacó al Real Madrid de su realidad, pero estuvo muy cerca de echarlo definitivamente al arcén de la Champions. Bajo la batuta de Kompany, el conjunto bávaro se mostró superior, casi «bárbaro», durante sesenta minutos de un dominio escandaloso que silenció al Santiago Bernabéu. Sin embargo, el equipo de Arbeloa, fiel a su mística, logró salir del corredor de la muerte para terminar convirtiendo a Manuel Neuer en el héroe de la noche y salvar una vida extra para la vuelta.
La apisonadora alemana
Desde el pitido inicial, el Bayern fue una apisonadora. Con una presión asfixiante y un ritmo incansable, encerró al Madrid en su propia área. Olise fue un auténtico demonio para el joven Carreras, y Kimmich casi logra un gol olímpico en un inicio que presagiaba lo peor. La defensa blanca, con los nuevos fichajes veraniegos (Trent, Huijsen y Carreras) en el once, sufría para contener el vendaval.
Pese a que el Madrid tuvo chispazos de Mbappé y Vinicius bien repelidos por Neuer, la lógica del juego terminó imponiéndose. El primer golpe llegó de las botas de Luis Díaz, quien aprovechó un pase profundo tras una gran jugada coral iniciada por Harry Kane para batir a Lunin y poner el 0-1.
Del desastre a la reacción
El inicio del segundo tiempo pareció la sentencia definitiva. Un error de control de Carreras permitió que el balón llegara a Harry Kane, quien con un disparo raso y ajustado al palo firmó el 0-2. El Bernabéu, poco acostumbrado a ver a su equipo tan sometido, temió una debacle histórica.
Fue entonces cuando Arbeloa movió el árbol. La entrada de Militao y, especialmente, la de un Jude Bellingham que había empezado en el banquillo, cambió la energía del choque. El inglés, que parece haber perdido su sitio como titular indiscutible, demostró que su presencia sigue siendo imponente. El Madrid se desató, provocando una tormenta de ocasiones que Neuer, en una exhibición de reflejos veteranos, fue frenando una tras otra.
Mbappé recorta distancias
El premio a la insistencia llegó en el tramo final. Un magnífico centro en diagonal de Trent Alexander-Arnold encontró a Kylian Mbappé, quien esta vez no perdonó y mandó el balón a la red para el 1-2. El gol desató el delirio y el Madrid rozó el empate en unos minutos finales de infarto, pero el muro alemán resistió.
El Real Madrid sale del partido peor de lo que entró en términos de resultado, pero con la sensación de que el milagro es posible. A 2.000 kilómetros de casa, en el Allianz Arena, se le pedirá otra de esas invocaciones al «por qué no» que definen la historia blanca.















