El santoral católico celebra hoy, 26 de junio, a Santos Juan y Pablo, mártires del siglo IV. Su memoria cristiana se asocia desde antiguo a Roma, donde su testimonio quedó unido al crecimiento del culto martirial.
Este viernes, 26 de junio de 2026, la conmemoración tiene un carácter especialmente evocador para quienes siguen el calendario de santos: la Iglesia recuerda que la fe llegó a afrontar persecuciones y que, en medio de la violencia, algunos cristianos mantuvieron la fidelidad hasta el final.
Santos Juan y Pablo (s. IV)
La tradición sitúa a Juan y Pablo como testigos de la fe en época de persecuciones, con datación al siglo IV. La forma en que el recuerdo se transmite destaca su condición de mártires y la relevancia del testimonio para la comunidad cristiana de su tiempo.
En el imaginario devocional, su culto se ha vinculado a Roma, donde numerosos mártires fueron honrados con celebraciones litúrgicas y memoria pública. Esa relación con la capital del Imperio ayuda a entender por qué sus nombres aparecen unidos a un ambiente eclesial muy temprano.
Recordar a estos santos el 26 de junio invita a fijarse en un aspecto muy concreto del cristianismo antiguo: la constancia y el valor de dar nombre propio a quienes sostuvieron la fe en circunstancias extremas.
Su legado espiritual no se reduce a un relato del pasado: es una invitación a considerar cómo la comunidad conserva la memoria a través de liturgia, tradición y fidelidad.
Otros santos que se celebran el 26 de junio
- San Vigilio de Trento: obispo de Trento (405), recordado en la tradición episcopal antigua.
- San Deodato de Nola: obispo de Nola (405), vinculado a la vida pastoral de su sede.
- San Maxencio de Poitiers: abad (c. 515), referente monástico en el entorno de Poitiers.
- San David de Tesalónica: eremita (c. 540), asociado a la práctica ascética en Tesalónica.
- Santa Perseveranda: mártir venerada como testigo de la fe en el siglo VI.
- San Salvio de Valenciennes: obispo y compañero (s. VIII), memoria eclesial vinculada a Valenciennes.
- San Pelayo de Córdoba: mártir (925), tradición martirial conectada con Córdoba.
- San Antelmo de Belley: obispo (1177), recordado por su tarea pastoral en Belley.
- Beato Raimundo Petiniaud de Jourgnac: presbítero y mártir, arcediano de Limoges (1794).
- San José Ma Taishun: mártir (1900), testigo cristiano en el contexto de persecuciones.
- San José María Robles: presbítero y mártir (1927), figura martirial de época reciente.
- Beato Andrés Jacinto Longhin: obispo (1936), recordado como pastor y testigo.
- Beato Andrés Iscak: presbítero y mártir (1941), memoria de fidelidad sacerdotal.
- San José María Escrivá de Balaguer: presbítero (1975), fundador y guía espiritual reconocido en la Iglesia.
- San Superio: mártir, con memoria propia en el santoral de este día.
Significado litúrgico
En el santoral del 26 de junio, las conmemoraciones de mártires como Santos Juan y Pablo suelen reforzar el tono propio de la jornada: la liturgia da un relieve especial a la fidelidad y al valor de la memoria martirial. Por eso, además de la lectura histórica, muchas comunidades aprovechan la fecha para mantener viva la devoción con oraciones y el recuerdo de los testigos asociados a Roma y a distintas sedes episcopales.














