La crisis interna en Vox ha alcanzado su punto de ruptura definitivo. La dirección nacional de la formación ha decidido expulsar de forma cautelar a Javier Ortega Smith, una de las figuras fundacionales y más visibles del partido, tras su negativa a acatar la orden de ceder la portavocía en el Ayuntamiento de Madrid. Este movimiento confirma el aislamiento total de quien fuera secretario general y mano derecha de Santiago Abascal, abriendo una brecha sin precedentes en el núcleo duro de la formación.
Desacato en el Palacio de Cibeles
El conflicto, que se venía fraguando desde principios de mes, estalló cuando la cúpula de Vox decidió por unanimidad apartar a Ortega Smith de la portavocía municipal para nombrar en su lugar a Arantxa Cabello. La resistencia del político a abandonar el cargo ha sido el detonante para que el partido aplique la medida disciplinaria más severa, después de que el propio Ortega Smith lanzara duras críticas públicas contra la gestión interna de la organización.
El ex secretario general ha denunciado abiertamente que la democracia interna en Vox es «manifiestamente mejorable» y ha calificado las decisiones de la dirección como «injusticias y arbitrariedades». Según Ortega Smith, este proceso de «apartamiento» y los ceses permanentes que ha sufrido en los últimos dos años —incluyendo su salida de la Comisión de Justicia y su relegación a los escaños altos del Congreso— carecen de justificación objetiva.
La ruptura total entre Abascal y su antiguo «número dos»
La relación entre Santiago Abascal y Javier Ortega Smith parece irreconciliable. El político madrileño ha confesado que hace «más tiempo del que le gustaría» que no mantiene una conversación directa con el líder del partido, asegurando que Abascal prefiere enviar a «emisarios» antes que afrontar los ceses personalmente. «Me he dejado la piel en este proyecto, no he robado ni traicionado a Vox; tengo la conciencia tranquila», afirmó Ortega Smith en una reciente entrevista, mostrando su perplejidad ante lo que considera un castigo sistemático.
Desde la dirección nacional, sin embargo, se interpreta su actitud como un desafío intolerable a la disciplina de partido. La expulsión cautelar paraliza sus funciones orgánicas mientras se resuelve el expediente disciplinario, aunque por el momento mantiene sus actas de diputado nacional y concejal, lo que abre un escenario de incertidumbre sobre si pasará al grupo de no adscritos en ambas instituciones.
Un futuro incierto para el cofundador
Con esta decisión, Vox se desprende de uno de sus pilares históricos en un intento de cerrar filas en torno a la estrategia de la actual Ejecutiva. Javier Ortega Smith, relegado y ahora expulsado cautelarmente, ha garantizado que seguirá «luchando por España», aunque todo apunta a que lo hará fuera de las siglas que ayudó a construir. El desenlace de esta crisis marcará un antes y un después en la estructura de poder de la derecha española, evidenciando una purga interna que ya no se oculta tras las bambalinas del partido.




















