El presidente de EE. UU. advierte que destruirá infraestructuras clave si Teherán no desbloquea el Estrecho de Ormuz antes de las 20:00 (hora de Washington).
En un mensaje que ha sacudido los cimientos de la diplomacia global, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido su retórica contra Irán a escasas horas de que expire el plazo otorgado para la reapertura de las vías comerciales de crudo. A través de su red social, Truth Social, el mandatario estadounidense sentenció: «Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás».
El factor del ultimátum
La tensión se centra en el Estrecho de Ormuz, un punto estratégico para el suministro mundial de petróleo que permanece bloqueado por Irán como represalia a la ofensiva militar conjunta de Estados Unidos e Israel. Trump ha fijado las 20:00 hora local de Washington (02:00 GMT del miércoles) como el límite innegociable para que Teherán ceda.
De no cumplirse las condiciones, la Casa Blanca ha amenazado con ejecutar la fase de «Fuerza Abrumadora», que incluiría la destrucción sistemática de:
- Puentes y nodos de transporte.
- Centrales eléctricas en todo el territorio iraní.
- Infraestructura crítica civil y energética.
Contexto del conflicto
La situación actual es el resultado de más de un mes de hostilidades bajo la denominada Operación Epic Fury. Durante este periodo, los bombardeos han descabezado la cúpula del régimen iraní, incluyendo la muerte del líder supremo Alí Jameneí —sustituido por su hijo, Mojtabá Jameneí—. Según reportes de la ONG HRANA, la cifra de fallecidos supera los 3,500, muchos de ellos civiles.
«47 años de extorsión, corrupción y muerte llegarán, por fin, a su final. ¡Que Dios bendiga al gran pueblo de Irán!», afirmó el presidente en alusión al fin de la era de los ayatolás.
Negociaciones en la cuerda floja
A pesar de la virulencia de sus palabras, Trump admitió que existen canales de comunicación abiertos, señalando que Irán parece estar negociando «de buena fe». Sin embargo, el presidente subrayó que las propuestas actuales de Teherán «no son lo suficientemente buenas», insistiendo en que el flujo libre de petróleo es el punto central de cualquier acuerdo aceptable.
Por su parte, la Guardia Revolucionaria de Irán ha respondido advirtiendo que cualquier ataque a sus infraestructuras energéticas provocará una respuesta que irá «más allá de la región», lo que eleva el temor a una escalada de consecuencias imprevisibles para el orden mundial.



















