Un Boeing 777 con destino a Chicago tuvo que regresar al aeropuerto de Heathrow tras sufrir un problema técnico que provocó un rápido descenso de 28.000 pies en siete minutos. La aeronave tomó tierra de forma segura tras permanecer cuatro horas en el aire.
Un avión de la compañía aérea British Airways que cubría la ruta entre Londres y Chicago ha protagonizado un grave incidente en pleno vuelo al descender 28.000 pies (unos 8.530 metros) en un intervalo de apenas siete minutos. La situación obligó a los pilotos a declarar el estado de emergencia a bordo debido a un «problema técnico» no detallado y a iniciar las maniobras necesarias para regresar de inmediato al punto de origen.
El avión siniestrado, un modelo Boeing 777, había despegado del aeropuerto de Londres-Heathrow este lunes a las 12:15 horas (las 13:15 en horario peninsular español). Apenas 30 minutos después de haber iniciado la marcha, la aeronave comenzó a perder altitud de forma acelerada, según reflejan los registros del portal especializado en seguimiento aéreo FlightAware.
Cuatro horas en el aire antes de tomar tierra de forma segura
Tras registrar la abrupta pérdida de altitud, la tripulación emprendió el retorno hacia la capital británica. La aeronave permaneció volando en las inmediaciones de Londres durante cuatro horas, realizando maniobras de zigzagueo en el aire con el fin de preparar la aproximación y garantizar las condiciones óptimas antes de tocar pista.
Lee tambien: El avión que trasladó a Zelenski a Oslo estuvo «a punto» de ser derribado por un dron
Finalmente, el Boeing 777 consiguió tomar tierra sin lamentar daños personales ni materiales graves. «El avión aterrizó sin problemas después de que nuestros pilotos, altamente capacitados, regresaran a Heathrow tras un problema técnico», ha confirmado la aerolínea British Airways a través de un comunicado emitido a la cadena estadounidense NBC News. La compañía aérea añadió que «los pasajeros desembarcaron con normalidad y nuestros equipos están trabajando para que sus planes de viaje se reanuden lo antes posible».
El control del tráfico aéreo británico, bajo el foco de las críticas
Este contratiempo técnico se produce en un escenario de creciente marejada operativa para la aviación en el Reino Unido. El Servicio Nacional de Control de Tráfico Aéreo (NATS, por sus siglas en inglés) viene siendo objeto de severas críticas por parte de aerolíneas y usuarios desde hace varios meses a causa de diversos fallos en la infraestructura aeroportuaria.
A principios del pasado mes de septiembre, casi 2.000 vuelos tuvieron que ser cancelados en el país por un fallo técnico registrado en el sistema de procesamiento de planes de vuelo de NATS, el proveedor público responsable del control del tráfico aéreo. Unos meses antes, un incendio originado en una subestación eléctrica provocó un apagón de gran magnitud que terminó afectando a las operaciones de más de 1.300 vuelos en el espacio aéreo británico.








