La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC) ha dado la voz de alarma sobre la situación crítica que atraviesa el perímetro fronterizo de Ceuta. Tras el paso de las recientes borrascas que han azotado el Estrecho, el desprendimiento de varios tramos de la doble valla ha dejado al descubierto, según la organización, un estado de deterioro estructural que ya no admite más parches.
Desde la asociación denuncian que la infraestructura actual es incapaz de cumplir su función y reclaman al Ministerio del Interior una inversión profunda para renovar los 8,2 kilómetros de línea fronteriza.
Una valla que se supera en «menos de 30 segundos»
El informe de la AUGC es demoledor respecto a la eficacia operativa del sistema actual. Según detallan, el vallado se ha vuelto extremadamente vulnerable por diversos motivos técnicos y físicos:
• Ineficacia de los sistemas de detección: La acumulación de reparaciones improvisadas y «parches» impide que la estructura vibre con normalidad. Esto anula los sensores térmicos y de movimiento, que a menudo no se activan o lo hacen cuando el cruce ya se ha consumado.
• Facilidad de escalada: Las mallas antitrepa y los peines invertidos situados a diez metros de altura son sorteados con facilidad mediante garfios artesanales.
• El peligro de las vigas interiores: La asociación advierte que los soportes metálicos internos actúan, en la práctica, como escaleras de descenso, facilitando la entrada pero también provocando caídas con lesiones graves para los migrantes.
Los espigones marítimos, en estado de ruina
La preocupación no se limita al vallado terrestre. La AUGC señala que la frontera marítima se encuentra en una situación igualmente precaria, especialmente en el espigón de Benzú, del cual aseguran que se está «cayendo a trozos».
La organización insta a una ampliación urgente de los espigones de Benzú y El Tarajal para crear un efecto disuasorio real. La actual degradación de estas estructuras de piedra y hormigón no solo facilita el acceso a nado, sino que pone en riesgo la integridad física de los agentes de la Guardia Civil que deben intervenir en condiciones de temporal.
Un problema que va más allá de la meteorología
Para la AUGC, las borrascas solo han acelerado un proceso de degradación que venían denunciando hace tiempo. Subrayan que la seguridad de la frontera sur de Europa no puede depender de «soluciones improvisadas» y exigen un plan de seguridad que modernice tanto los elementos físicos de contención como los sistemas tecnológicos de vigilancia, actualmente obsoletos ante la presión migratoria que vive la ciudad autónoma en este arranque de 2026.

















