El vigente campeón de Europa sella su clasificación tras un agónico empate ante el Mónaco (2-2) marcado por la expulsión de Coulibaly. Los de Luis Enrique ya esperan rival entre azulgranas y ‘blues’.
El Parque de los Príncipes volvió a ser testigo de una noche de funambulismo futbolístico. El PSG, que parece tener un pacto de supervivencia con la Champions League, logró su billete a los octavos de final de milagro. En un encuentro donde el Mónaco llegó a tener contra las cuerdas al gigante francés, una decisión arbitral cambió el guion de una eliminatoria que rozó la prórroga hasta el último suspiro.
El Mónaco rozó la gesta
A pesar de llegar con diez ausencias notables, el equipo monegasco no se achicó ante el campeón. Con un planteamiento valiente que desdibujó por completo al conjunto de Luis Enrique, el Mónaco golpeó primero. Justo antes del descanso, Akliouche silenció París con un remate sutil que igualaba la eliminatoria, despertando los fantasmas de las antiguas debacles europeas en la capital francesa.
La expulsión que lo cambió todo
El punto de inflexión llegó con la figura de Coulibaly. El centrocampista del Mónaco, que pasó de héroe a villano en cinco minutos, vio la tarjeta roja tras una segunda amarilla muy rigurosa sobre Achraf Hakimi. La superioridad numérica fue el oxígeno que necesitaba un PSG asfixiado:
- Marquinhos aprovechó el desconcierto posterior a la expulsión para empatar.
- Kvaratskhelia, poco después, puso el segundo que parecía sentenciar el choque.
Final de infarto y posible ‘lío’ para el Barça
Sin embargo, el PSG no sabe ganar sin sufrir. En el tiempo de descuento, Teze anotó el 2-2 definitivo y, en la última jugada del partido, Faes tuvo en su cabeza el gol que habría forzado la prórroga. El balón rozó el poste, permitiendo al PSG avanzar de fase por la mínima.
Con este resultado, el equipo parisino entra en el bombo de octavos, donde su destino se cruzará inevitablemente con un gigante: el FC Barcelona o el Chelsea. La supervivencia del campeón de Europa supone una amenaza directa para las aspiraciones de un Barça que podría verse las caras con el equipo de Luis Enrique mucho antes de lo esperado.


















