La formación de Abascal planta a María Guardiola a las puertas de la sesión de investidura, quejándose de la falta de discreción. El tiempo corre en La gobernabilidad en Extremadura vuelve a entrar en un túnel de incertidumbre.
El Partido Popular y Vox han suspendido el encuentro que tenían previsto celebrar este jueves en Mérida, una cita clave para intentar desbloquear la investidura de María Guardiola. Lo que debía ser el primer acercamiento formal ha terminado en un nuevo cruce de reproches y una mesa vacía.
El detonante: Falta de confianza y filtraciones
Aunque el líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, confirmó la suspensión desde el Congreso sin entrar en detalles, el malestar en la sede de Vox (Bambú) es evidente. Fuentes cercanas a la formación de Santiago Abascal aseguran que el motivo de la espantada es el «hartazgo» ante lo que consideran una estrategia de comunicación desleal por parte de los populares.
«Siguen con las filtraciones, así es imposible avanzar», señalan desde Vox, criticando que los detalles del encuentro trascendieran a la prensa antes de producirse.
Este nuevo desencuentro se suma a una relación ya tensa: ambas formaciones solo se han reunido tres veces desde las elecciones, con encuentros que apenas promediaron los 20 minutos. Incluso se ha llegado a situaciones anecdóticas, como la justificación de Vox de que una petición formal de reunión del equipo de Guardiola acabó en la carpeta de correo no deseado.
La cuenta atrás para la investidura
El fracaso de esta reunión deja a María Guardiola en una posición de extrema debilidad de cara a la próxima semana. El calendario parlamentario no se detiene:
- Martes 3 de marzo: Comienza la sesión de investidura a las 17:30 con el discurso de la candidata.
- Miércoles 4 de marzo: Intervención de los grupos y primera votación nominal, donde Guardiola necesita mayoría absoluta (33 diputados).
- Viernes 6 de marzo: Si falla la primera, se celebrará una segunda votación por mayoría simple.
Un escenario de incertidumbre
Sin los cinco diputados de Vox, el PP (que cuenta con 29 escaños) no tiene asegurada la reelección de su candidata. La falta de un acuerdo programático o de coalición sitúa a la región en un escenario de bloqueo que recuerda a los momentos más tensos de la legislatura anterior.
Mientras el PP intenta proyectar una imagen de voluntad negociadora enviando documentación sobre competencias, Vox exige un respeto a las formas y una negociación «de tú a tú» sin la presión de los medios de comunicación.




















