La dirección del partido rechaza haber filtrado información confidencial para dañar al exdirigente, mientras el juzgado investiga a responsables del equipo de «ética».
La fractura interna en Vox se traslada de los despachos a los tribunales. La formación dirigida por Santiago Abascal ha negado oficialmente haber orquestado una campaña de filtraciones contra Iván Espinosa de los Monteros, después de que se hiciera pública la imputación de dos figuras clave del entorno del presidente por presunta revelación de secretos.
Guerra sucia y claves judiciales
La investigación judicial, adelantada por El País, se centra en la difusión de información confidencial que buscaba socavar la imagen del antiguo portavoz parlamentario en un momento de máxima tensión por el control del partido. Los puntos clave del caso son:
- Los imputados: El juzgado investiga a dos altos cargos vinculados al equipo interno de «ética» y control de Vox, sospechosos de haber filtrado documentos privados de Espinosa de los Monteros.
- La defensa del partido: Vox sostiene que no existe una estrategia dirigida desde la cúpula para «atacar» a sus antiguos referentes y desvincula a la dirección nacional de las acciones individuales que se investigan.
- Contexto de «purga»: Para el sector crítico, estas filtraciones forman parte de una «guerra sucia» destinada a neutralizar cualquier voz disidente que cuestione la actual gestión económica y política de la formación.
Un partido dividido ante los tribunales
Este proceso judicial coincide con otras revelaciones comprometedoras, como la facturación de 1,3 millones de euros por parte de asesores cercanos a Abascal, lo que ha disparado las peticiones de un congreso extraordinario. Mientras la dirección intenta cerrar filas, la imputación de responsables de las herramientas de control interno (el comité de garantías y ética) deja al partido en una situación delicada.
Espinosa de los Monteros, que abandonó la primera línea política el año pasado, se ha convertido involuntariamente en el eje sobre el que bascula la resistencia de los «disidentes», quienes denuncian que se están utilizando los recursos del partido para fines personales y de desprestigio.




















