Génova advierte de que el «no» es una opción real ante el nuevo «decreto ómnibus» de Sánchez. El Ejecutivo llega a las próximas 48 horas sin apoyos garantizados.
El alivio fiscal sobre la luz, el gas y los carburantes pende de un hilo en el Congreso. A solo dos días de la votación del decreto anticrisis motivado por la guerra en Irán, el Partido Popular ha endurecido su postura: o el Gobierno acepta deflactar el IRPF para ajustar los impuestos a la inflación, o Alberto Núñez Feijóo contempla votar en contra de la convalidación.
El «sí» del PP se complica por los «añadidos» del Gobierno
Aunque el decreto recoge parcialmente bajadas del IVA que el PP reclamaba, el malestar en Génova ha crecido tras analizar la «letra pequeña» del texto. Los populares denuncian que el Ejecutivo ha vuelto a utilizar la técnica del decreto ómnibus, incluyendo medidas ajenas a la crisis energética:
- Prácticas presupuestarias: Disposiciones finales que el PP rechaza de plano.
- Cierre nuclear: Una disposición que, según los populares, insiste en el fin de la energía nuclear en España.
- Falta de ambición: Cuca Gamarra ha criticado que el plan «se queda corto» al no aliviar la presión fiscal directa sobre las rentas de los ciudadanos que «no llegan a fin de mes».
La aritmética del bloqueo: Junts y Podemos en el centro
El Gobierno de Pedro Sánchez se encuentra en una posición de extrema debilidad legislativa. Con Vox instalado en el «no» y Podemos confirmando su abstención (por considerar que bajar impuestos no es la solución), la supervivencia del decreto depende de una carambola política:
- La vía Junts: Si los siete diputados de Carles Puigdemont votan a favor, el Gobierno podría salvar el texto sin necesidad del PP. Sin embargo, Junts aún no ha desvelado su voto.
- La vía PP: Si Junts falla, el Gobierno necesita obligatoriamente la abstención o el apoyo del PP.
Desde el entorno de Feijóo son tajantes: «El no es una opción». Los populares retan a Sánchez a convencer primero a sus socios de investidura antes de mirar a la bancada de la oposición.
¿Qué está en juego?
Si el decreto decae este jueves por falta de apoyos, las medidas que entraron en vigor el pasado domingo quedarían anuladas. Esto supondría que el IVA de la luz, el gas y los carburantes volvería automáticamente del 10% al 21%, un escenario de riesgo político que tanto el Gobierno como la oposición intentan utilizar como arma de presión en la negociación.
Ante el riesgo de derrota, el PP ha sugerido que el Gobierno podría optar por retrasar la votación (tiene hasta 30 días de margen legal) para evitar que las rebajas fiscales caigan de forma inmediata mientras intentan atraer a sus socios.




















