En un tono tajante que marca distancias con las propuestas de unidad de la izquierda soberanista, el presidente de ERC, Oriol Junqueras, ha frenado en seco la posibilidad de integrar a figuras como la exalcaldesa Ada Colau en las listas republicanas. Durante la presentación del libro ‘El franquisme en temps de Trump’, de Francesc-Marc Álvaro, Junqueras lanzó un mensaje directo a la estrategia sugerida recientemente por Gabriel Rufián.
«Fui a la cárcel por Cataluña, no para que Ada Colau sea diputada en una lista de Esquerra», sentenció el líder republicano.
No a la coalición, sí al entendimiento democrático
Acompañado por el presidente del Parlament, Josep Rull, Junqueras matizó que, si bien es necesaria una «voluntad explícita de entendimiento» entre las fuerzas de tradición democrática para proteger los valores de Cataluña frente al auge de la extrema derecha, este frente común no debe traducirse en una coalición electoral.
Con estas declaraciones, Junqueras cierra la puerta a la propuesta de un «frente de izquierdas» que buscaba aglutinar sectores del entorno de los Comuns bajo las siglas de ERC, priorizando la identidad del partido y su compromiso con el proyecto independentista original.
Los retos de la «catalanidad» y la inmigración
Tanto Junqueras como Rull aprovecharon el acto para reflexionar sobre el futuro de la nación catalana. Entre los puntos clave destacaron:
- Actualización del sentido de pertenencia: Rull advirtió que es vital incluir a los «nuevos catalanes» de diversas procedencias y religiones. De lo contrario, se estaría «abonando el terreno» para los discursos radicales.
- Integración a través del modelo social: Para evitar la creación de «guetos» o cajones estancos, defendieron una apuesta basada en la lengua, el trabajo y los espacios de convivencia.
- Desaparición de la comunidad: Junqueras alertó que la pérdida de la vida comunitaria es el principal caldo de cultivo para que la extrema derecha crezca en la sociedad actual.
Ofensiva judicial contra el catalán
El presidente del Parlament también dedicó una parte de su intervención a criticar las recientes decisiones del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC), que ha anulado el decreto de la Generalitat que blindaba el catalán en las escuelas.
Rull fue especialmente crítico con el legado político de formaciones ya desaparecidas: «Ciudadanos ya no existe, pero la herida que ha dejado sigue siendo persistente», afirmó, vinculando esta herencia con las sentencias sobre la lengua en la enseñanza y los requisitos lingüísticos en la cámara catalana.
Por su parte, Junqueras concluyó con una reflexión histórica, señalando que de los grandes conflictos que el Estado español arrastra desde los siglos XVIII y XIX —la cuestión agraria, la Iglesia o el ejército—, el catalán es el único que permanece vigente. Según el líder de ERC, existe una «obsesión» estatal contra la lengua en los colegios porque el Estado es consciente del papel cohesionador del idioma.



















