El Gobierno de Sánchez no participará en la reunión de urgencia en Londres tras negarse a firmar la declaración de condena a Irán suscrita por 35 países
España no formará parte del frente internacional que busca restablecer la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz. El primer ministro británico, el laborista Keir Starmer, ha convocado para este fin de semana una reunión de alto nivel en Londres con el objetivo de evaluar medidas diplomáticas y políticas ante el bloqueo derivado de la guerra contra la dictadura de Irán. El Ejecutivo de Pedro Sánchez, que ya se desmarcó de la declaración conjunta de condena a los ayatolás el pasado 19 de marzo, ha quedado fuera de una convocatoria que integra a las principales potencias occidentales y aliados estratégicos.
Una coalición internacional sin presencia española
La iniciativa liderada por el Reino Unido surge en un momento de máxima tensión tras la amenaza del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de abandonar la OTAN. El mandatario estadounidense instó recientemente a los países europeos a asegurar por su cuenta el suministro de crudo tras las reticencias de varios socios a colaborar con Washington e Israel en la protección de este paso marítimo vital.
La reunión, que será presidida por la titular de Exteriores británica, Yvette Cooper, busca garantizar la seguridad de los buques y reanudar el transporte de productos básicos. A la cita acudirán representantes de los 35 países que firmaron la declaración de apoyo al libre tránsito en Ormuz, entre los que figuran potencias como Francia, Alemania, Italia, Japón, Canadá y Corea del Sur, además de naciones regionales como Emiratos Árabes Unidos. España, al no suscribir dicho documento, no ha sido invitada a participar en los esfuerzos de coordinación.
El impacto económico del bloqueo en el estrecho
La parálisis en el estrecho de Ormuz ha generado una crisis de suministros a escala global. Según los datos actuales, alrededor de 1.000 buques se encuentran varados debido al bloqueo parcial impuesto por el régimen iraní en respuesta a las operaciones militares de Estados Unidos e Israel.
Las dimensiones estratégicas de este canal son determinantes para la economía mundial:
• Hidrocarburos: Por sus aguas transita una quinta parte del suministro mundial de petróleo y gas.
• Alimentación: Cerca de un tercio de los fertilizantes globales cruzan el estrecho, fundamentales para la mitad de la producción mundial de alimentos.
• Tráfico marítimo: Desde el inicio de las hostilidades, apenas 130 buques han logrado completar el tránsito, una cifra que antes del conflicto correspondía al flujo diario habitual.
El perfil internacional de Sánchez y la tensión con los aliados
Pedro Sánchez ha mantenido una postura de distanciamiento respecto a la intervención militar, bajo el lema «No a la guerra», posicionándose como un «referente moral» a través de misivas enviadas a la militancia de su partido. Sin embargo, esta estrategia ha generado fuertes fricciones con los aliados tradicionales de España.
La negativa del Gobierno español a permitir que Estados Unidos utilice las bases de Rota (Cádiz) y Morón (Sevilla) para vuelos militares, así como el cierre del espacio aéreo a dichas operaciones, ha provocado un enfrentamiento directo con la administración Trump. Washington baraja ya la posibilidad de retirar sus bases de territorio español, mientras que la crisis diplomática con Israel continúa agravándose.
Aunque esta posición ha sido agradecida públicamente por la dictadura iraní y grupos como Hamás o Hezbolá, ha despertado duras críticas entre la disidencia iraní. Activistas como Masih Alinejad han afeado al presidente español su silencio ante la represión de los manifestantes en Irán, acusándole de situarse «del lado de los asesinos» mientras el Ejecutivo, de forma paralela, incrementaba la compra de armamento a Estados Unidos.



















