Ceuta — Las calles, parques, plazas y soportales de la Ciudad Autónoma se han transformado este viernes en un campamento improvisado. La entrada masiva de personas registrada en las últimas horas a través de la frontera de El Tarajal ha desbordado por completo la capacidad de las infraestructuras de acogida, dejando una inédita estampa de emergencia humanitaria en pleno centro urbano.
Sin espacio en las instalaciones de acogida
Tras una madrugada incesante de goteo y saltos bordeando el espigón, la saturación de los centros habituales ha dejado a decenas de grupos repartidos por diferentes barriadas ceutíes sin un techo bajo el que cobijarse:
- Puntos de refugio improvisados: Inmigrantes extenuados tras el cruce fronterizo han pasado la noche al aire libre en aceras, zonas ajardinadas y plazas, buscando sombras para protegerse del sol matutino.
- Búsqueda de víveres: La falta de recursos básicos ha llevado a escenas desgarradoras durante la mañana, con personas rebuscando en contenedores de basura en busca de alimentos o pidiendo agua potable a los vecinos.
- Habilitación de naves: Para frenar la dispersión y centralizar la atención, las autoridades han habilitado a toda prisa las naves del Tarajal, aunque la velocidad de los flujos ha superado la capacidad de respuesta logística.
Despliegue militar y tensión constante en El Tarajal
Mientras la ciudad procesa el impacto en el casco urbano, la presión en la línea divisoria no da tregua. Durante la mañana de este viernes han continuado registrándose entradas a nado aprovechando cualquier punto ciego del dispositivo policial.
A la labor de la Guardia Civil y la Policía Nacional se suma la presencia de efectivos de las Fuerzas Armadas, desplegados desde la tarde-noche de ayer para tratar de contener el perímetro y reordenar las labores de filiación e identificación.
Crece la preocupación vecinal
La vertiente humanitaria de esta crisis convive con una creciente inquietud entre la población local ante el colapso visible de los servicios públicos, asistenciales y de emergencia, que trabajan de forma ininterrumpida. Con la frontera todavía bajo una fuerte presión, la ciudad afronta una de las jornadas más complejas y de mayor alerta de los últimos años a la espera de que los refuerzos estatales y las devoluciones coordinadas logren estabilizar la situación.














