El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, realizó este viernes una breve visita a Ceuta para conocer la situación provocada por la entrada masiva de personas desde Marruecos. Durante su estancia acudió a la frontera del Tarajal, mantuvo una reunión con las autoridades y anunció nuevas medidas de seguridad antes de regresar a Madrid.
Sánchez llegó a la ciudad autónoma acompañado por el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, en una jornada marcada por el despliegue policial y militar, la saturación de los recursos de acogida y la preocupación de los vecinos.
La primera parada del jefe del Ejecutivo fue la frontera del Tarajal, donde saludó a representantes de la Policía Nacional y la Guardia Civil y conoció el dispositivo activado para responder a la crisis. Posteriormente se trasladó al Palacio de la Asamblea para presidir una reunión de coordinación con el presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, el delegado del Gobierno y responsables de seguridad, del CETI y de Cruz Roja.
Tras el encuentro, Sánchez realizó una declaración institucional en la que calificó las entradas como una “violación de la integridad territorial de España” y aseguró que el Estado utilizará todos los recursos disponibles para recuperar la seguridad y la normalidad.
El presidente atribuyó la movilización a las redes de tráfico de personas y a la difusión de una interpretación interesada de la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre las devoluciones de quienes intentan acceder a Ceuta por vía marítima.
El Gobierno ha anunciado el envío de nuevos efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil, que actuarán junto con las unidades ya desplegadas y el apoyo de las Fuerzas Armadas. También estudia instalar una barrera física de boyas junto al espigón fronterizo para reforzar el control de los accesos por mar.
La estancia de Sánchez en Ceuta duró menos de dos horas, según los horarios difundidos sobre su llegada y salida. Tras visitar el Tarajal, participar en la reunión y comparecer ante los medios, el presidente emprendió el regreso a la península.
La brevedad del desplazamiento ha provocado críticas de la oposición y de sectores políticos que reclaman una presencia más prolongada del Ejecutivo en la ciudad. El Partido Popular ha pedido además la comparecencia urgente de Sánchez en el Congreso y una reforma de la Ley de Extranjería para ampliar la aplicación del rechazo en frontera a las entradas por mar.
La visita se produce en vísperas de agosto, mes en el que Sánchez tenía previsto reducir su actividad pública y pasar parte de su periodo de descanso en La Mareta, residencia oficial situada en Lanzarote. Sin embargo, La Moncloa no ha detallado públicamente el calendario definitivo de sus vacaciones ni ha confirmado si la crisis de Ceuta obligará a modificar esos planes.
Tampoco está acreditado que el presidente regresara a Madrid específicamente para “hacer las maletas” o que tenga previsto permanecer 24 días sin actividad institucional. Aunque diferentes publicaciones han informado de sus planes de descanso, el presidente puede continuar ejerciendo sus funciones y modificar su agenda ante cualquier emergencia.
Mientras continúa el debate político por la duración de la visita, las autoridades trabajan para controlar la frontera, atender a las personas llegadas y acelerar los retornos mediante los procedimientos establecidos con Marruecos.
















