El episodio de adversidad torrencial ha dejado fuertes rachas por reventones húmedos en comarcas como la Ribera y la Canal de Navarrés, el derrumbe parcial del techo de la iglesia de Santa Catalina en Alzira y un desplome térmico de hasta 19 grados en apenas una hora.
Un intenso episodio de lluvias y tormentas caracterizado por una adversidad torrencial muy alta ha barrido este jueves el interior y diversas comarcas de la provincia de Valencia. La borrasca ha venido acompañada en diversos puntos de granizo y, de forma sumamente destacada, de rachas de viento extremas asociadas a fenómenos de reventón húmedo, las cuales han llegado a alcanzar los 149 km/h en el municipio de Sumacárcer y los 143 km/h en Alzira, según los datos facilitados por la Associació Valenciana de Meteorologia (Avamet).
Esta situación meteorológica adversa obligó a la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) a activar el aviso naranja por fuertes precipitaciones y tormentas en la Comunidad Valenciana hasta las 21:00 horas del jueves, franja en la que se estimaba el inicio de una mejoría progresiva. Los informes técnicos de Avamet han detallado la presencia de reventones húmedos localizados de manera incisiva en las comarcas de la Canal de Navarrés y la Ribera Alta y Baja, notificándose asimismo vientos de 125 km/h en Corbera y de 114 km/h en l’Alcúdia.
En la localidad de Alzira, el vendaval y la tormenta han ocasionado severos daños materiales. El alcalde en funciones, Enrique Montalvá, confirmó que el reventón húmedo provocó el derrumbe del techo de la cúpula de la iglesia de Santa Catalina, el templo más antiguo y con mayor número de feligreses de la ciudad. El impacto del viento dejó al descubierto el muro lateral del edificio y la cúpula interior, sin que afortunadamente se hayan tenido que lamentar heridos. Los efectivos de bomberos se desplazaron al lugar para valorar el alcance de los desperfectos, calificados como «importantes», en un contexto urbano donde también se registraron caídas de árboles y cortes de carreteras.
La Aemet ha precisado que la tormenta, aunque de corta duración, descargó su virulencia desplazándose hacia el mar por la franja costera de Cullera, El Perelló y El Saler. A pesar de que la lluvia acumulada no resultó determinante en un primer momento en toda la franja, el organismo estatal solicitó extremar la precaución ante la fuerza del viento, especialmente en el entorno de estructuras frágiles o mal ancladas y por el desplome de aire desde capas medias que afecta al arbolado.
En el apartado pluviométrico, las mediciones han constatado volúmenes notables en diversos términos municipales. Las tormentas han descargado hasta 84,4 litros por metro cuadrado en Barxeta; 72,2 l/m² en Carcaixent; 67,8 l/m² en Guadasséquies; 63 l/m² en Alzira; 62,8 l/m² en la Barraca d’Aigües Vives y l’Olleria; 59,4 l/m² en Xàtiva; 57,9 l/m² en Benicull de Xúquer; 57,8 l/m² en Rafelguaraf; 57,4 l/m² en el Genovés; 56,7 l/m² en Aielo de Malferit; 53,2 l/m² en Montaverner; 53 l/m² en Cullera; 52,8 l/m² en Corbera y 50,8 l/m² en Manuel o Canals. En la estación de Polinyà de Xúquer se contabilizaron 21,4 l/m², registrando un pico de 14,1 litros en diez minutos con rachas de 94 km/h.
Como consecuencia de este fenómeno, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat activó la preemergencia hidrológica nivel amarillo del Plan Especial de Inundaciones (PEI) en la cuenca Albaida-Cañoles. A través del canal 112, se requirió a los ayuntamientos de la zona la activación de sus respectivos planes municipales de emergencias y el refuerzo de la vigilancia en cauces y puntos conflictivos. Paralelamente, el Consorcio Provincial de Bomberos atendió unos 120 servicios de emergencia hasta las 20:00 horas, centrados principalmente en retirar piedras, cornisas y árboles caídos en municipios de La Ribera como Alzira, Massalavés, Benimuslem y Algemesí.
El temporal afectó igualmente a la infraestructura ferroviaria. Adif informó de retrasos en la línea C2 del núcleo de Cercanías de València y en trayectos de media y larga distancia debido a la caída de un árbol sobre las vías en el tramo comprendido entre Alzira y La Pobla Llarga, restableciéndose la circulación posteriormente.
Junto a los daños e incidencias, el episodio ha destacado por provocar un extraordinario desplome de las temperaturas en pleno mediodía. La Comunidad Valenciana pasó de registrar algunas de las máximas más elevadas de España a experimentar caídas térmicas de casi 20 grados. Un caso paradigmático aconteció en Carcaixent, donde los termómetros descendieron de los 38,7 grados a las 13:00 horas a los 20,4 grados a las 14:00 horas (18,3 grados de diferencia en una hora), mientras que en Polinyà de Xúquer el descenso térmico fue de 19 grados, pasando de 37,7 a 18,1 grados.














