MADRID. El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha arremetido duramente en el Congreso de los Diputados contra las formaciones de la «derecha y la ultraderecha», a las que ha acusado de articular discursos que estigmatizan a los migrantes y «alimentan la división social». Durante su intervención, el titular de la cartera de Interior ha defendido que el contexto actual exige una actitud radicalmente opuesta por parte de los grupos parlamentarios: «Lo que se necesita es serenidad y sentido de Estado».
Marlaska ha reprochado abiertamente las posturas adoptadas por el Partido Popular y Vox, señalando la gravedad del lenguaje empleado en el debate público. En este sentido, ha censurado que se califique a los migrantes de «invasores o delincuentes», así como que se «llame a cazar inmigrantes o se lancen propuestas para deportar a personas hospitalizadas». Según ha enfatizado el ministro, «todo eso es incompatible con los principios democráticos y el respeto a la dignidad humana».
Exigencia de humanidad y respeto
En la parte final de su comparecencia, el ministro ha querido apelar directamente al trasfondo humano de la realidad migratoria para frenar la escalada de descalificaciones. «Hablamos de hombres y mujeres, también de niños y adolescentes, algunos en situación de desamparo, que deben ser tratados con humanidad y respeto», ha concluido Grande-Marlaska, recordando el deber constitucional de garantizar la protección de los colectivos más vulnerables.








