Asociaciones de los barrios periféricos se organizan para asistir a colectivos vulnerables y mediar en la convivencia social.
Frente al impacto de la crisis migratoria, parte de la población ceutí ha optado por movilizarse activamente para atender a las personas en situación de mayor desprotección que continúan en la vía pública, combinando el malestar generalizado por la coyuntura local con acciones de asistencia humanitaria.
Entidades vecinales de barriadas con un perfil demográfico predominantemente musulmán, como El Príncipe, Sidi Embarek o Loma Colmenar, han asumido un papel directo en la gestión del día a día mientras se canalizaba el despliegue de los recursos institucionales:
- Protección de vulnerables: Vecinos y colectivos han focalizado sus esfuerzos en el resguardo de mujeres y menores ante el riesgo de sufrir abusos, agresiones o tratos vejatorios.
- Coordinación y traslado: Las organizaciones han habilitado espacios como polideportivos y han acompañado a los migrantes ante la Policía o los recursos de menores correspondientes.
- Contención social: Los representantes de estas zonas han intervenido como mediadores en los tensionamientos y disputas vecinales surgidos a raíz de la presencia de miles de personas en las calles de la ciudad.
Esta red comunitaria ha actuado durante semanas como un primer filtro asistencial para paliar el impacto social en las áreas de la periferia más afectadas por la contingencia.








