El presidente del Gobierno plantea incluir a Ceuta y Melilla en la Unión Aduanera, catalogarlas como regiones ultraperiféricas y darles voz en el Comité de las Regiones, aunque la propuesta afronta serios obstáculos jurídicos en Bruselas.
El Ejecutivo central pretende aprovechar el escenario tras los sucesos fronterizos vividos en Ceuta para profundizar en la integración comunitaria de las dos ciudades autónomas. El plan anunciado por Pedro Sánchez contempla tres ejes: la incorporación a la Unión Aduanera de la UE, la declaración como Regiones Ultraperiféricas (RUP) y la garantía de una presencia permanente en el Comité Europeo de las Regiones.
De las tres iniciativas, la obtención de representación en el Comité de las Regiones es la única que presenta un trámite viable a corto plazo, al depender del reparto de la delegación de 21 miembros asignada a España. Por el contrario, la adhesión a la Unión Aduanera requerirá el respaldo unánime de los Veintisiete Estados miembros una vez se tramite la solicitud formal ante la Comisión Europea, una condición política compleja en el marco comunitario.
El mayor desafío técnico recae en el reconocimiento de Ceuta y Melilla como regiones ultraperiféricas. A diferencia de otros precedentes en el territorio europeo, la consecución de este estatus para ambas ciudades exigiría una reforma formal del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE). Este procedimiento requiere la tramitación parlamentaria, la convocatoria de una convención y la ratificación posterior en los parlamentos de cada país socio, lo que dilataría los plazos de resolución.








