CEUTA. La crispación social acumulada en Ceuta tras la reciente crisis migratoria está derivando en episodios de hostilidad e intimidación en la vía pública hacia ciudadanos locales. Un ejemplo de este clima de tensión es el caso de Soraya Eguizábal, una niña ceutí de 13 años que el pasado domingo sufrió una agresión verbal durante el transcurso de una manifestación tras ser confundida por los asistentes con una migrante recién llegada.
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La menor, nacida y criada en la ciudad autónoma —al igual que su familia materna—, fue abordada por manifestantes que le lanzaron insultos como «invasora» y «tuberculosa», al tiempo que le exigían de forma intimidatoria que mostrase su documento nacional de identidad para demostrar su procedencia.
Según relata la propia afectada, las secuelas del incidente han marcado las vísperas del inicio del curso escolar. Su madre, Fátima Taieb, señala que la joven ha restringido al mínimo sus salidas a la calle desde que se produjeron los acontecimientos fronterizos, mientras que la menor admite sentir temor a sufrir nuevos ataques o represalias verbales en su rutina diaria al regresar a las aulas.
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