El sindicato de enfermería exige el fin del sistema de «trabajo en espejo», el incremento urgente de las plantillas de Ingesa y medidas concretas para absorber la atención de la población inmigrante con derecho sanitario.
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CEUTA.– El Sindicato de Enfermería (SATSE) ha elevado una dura denuncia pública para alertar del «abandono» que, a su juicio, sufre la Atención Primaria en Ceuta. La organización sostiene que la sobrecarga de trabajo acumulada durante años ha conducido a los profesionales de los tres centros de salud de la ciudad autónoma a trabajar en condiciones de «mínimos inaceptables», una situación que advierten que compromete gravemente la calidad asistencial, la prevención y el seguimiento de los enfermos crónicos.
El «trabajo en espejo»: hasta 3.900 pacientes por profesional
Según los datos ofrecidos por SATSE, la media teórica de tarjetas sanitarias por enfermera ya se sitúa en cifras elevadas: 1.824 pacientes en el Centro de Salud Recinto Sur, 1.652 en Otero y 1.948 en Tarajal.
Sin embargo, el verdadero colapso se produce mediante la aplicación del denominado «trabajo en espejo». Este mecanismo obliga a cada profesional a asumir íntegramente la agenda y los pacientes de un compañero cuando este se encuentra de baja, de vacaciones o disfrutando de permisos reglamentarios. En estas situaciones habituales, el volumen de población asignada a una sola enfermera o enfermero puede llegar a escalar hasta los 3.900 pacientes.
Por todo ello, SATSE insta a la aprobación de una Ley de Seguridad del Paciente que fije una ratio máxima de 1.400 pacientes por profesional de enfermería, adecuada a la realidad del envejecimiento y la cronicidad de la población.
Tensión por la asignación de la población inmigrante
A la falta estructural de personal se suma la gestión de la cobertura sanitaria a las personas llegadas en las entradas masivas de los pasados días 30 y 31 de julio. Aunque SATSE recuerda que este colectivo tiene garantizado por ley su derecho integral a la asistencia sanitaria pública —al amparo del Real Decreto 180/2026—, cuestiona la forma en que las autoridades están distribuyendo esta carga asistencial.
El sindicato ha criticado una instrucción interna emitida el pasado 23 de septiembre por la Dirección Médica de Atención Primaria, mediante la cual se reparte la población inmigrante entre los cupos de médicos de familia, pediatras, enfermeras, matronas y fisioterapeutas de los tres centros de salud, independientemente de si dichos cupos estaban ya abiertos o cerrados para la población local.
Denuncia ante la Inspección de Trabajo y dudas sobre la atención en los asentamientos
Ante este panorama, SATSE ha presentado una denuncia ante la Inspección de Trabajo por la falta de pautas claras e instrucciones precisas hacia el personal de enfermería y fisioterapia.
Asimismo, la organización ha mostrado su preocupación por la viabilidad de la atención domiciliaria. El sindicato advierte que esta modalidad asistencial sigue pendiente de una evaluación de riesgos de violencia externa y plantea serias dudas sobre cómo se dará cobertura a las personas enfermas que puedan requerir atención en los propios asentamientos, dada la falta de garantías y condiciones adecuadas para los profesionales.
Por todo ello, SATSE reclama a Ingesa la contratación urgente y prioritaria de refuerzos para evitar el colapso definitivo de la sanidad ceutí.




