El ingeniero británico ya comunicó a la Comisión de la F1 la incapacidad de la unidad de potencia para recuperar energía, amenazando incluso su presencia en el Gran Premio de Australia
La decepción se ha apoderado de la escudería de Silverstone. Lo que nació como un proyecto ilusionante con la llegada de Adrian Newey para liderar el cambio reglamentario de 2026, se ha tornado en una crisis de proporciones históricas tras las pruebas de pretemporada en Baréin. Aston Martin no solo ha comenzado el año como el equipo con peor rendimiento de la parrilla, viéndose superado incluso por el debutante Cadillac, sino que la fiabilidad de su motor Hondapone en duda su participación en la cita inaugural de la temporada.
Los datos desoladores de la unidad de potencia
La realidad del equipo es crítica. Durante la última jornada de test en Bahréin, Lance Stroll apenas pudo completar seis vueltas —32 kilómetros—, sin registrar ni un solo tiempo competitivo. La falta de repuestos obligó a la escudería a dar por finalizada la pretemporada de forma prematura, una situación que ha disparado los temores sobre la capacidad del coche para cumplir con la regla del 107% en la clasificación de Australia. De no alcanzar ese ritmo mínimo respecto a la cabeza, Fernando Alonso y su compañero quedarían excluidos de la carrera, un fantasma que no asolaba la competición desde los tiempos de la escudería HRT.
La filtración de la advertencia de Newey
A pesar de la sorpresa general en el paddock, los problemas de Honda no eran desconocidos para el equipo técnico. Fuentes internas han confirmado que Newey ya alertó a la Comisión de la F1 sobre las graves deficiencias del motor. Según estas informaciones, el ingeniero estrella reveló que la unidad de potencia nipona es incapaz de recuperar energía siquiera en el límite inferior de 250 kW, quedando muy lejos de los 350 kW que establece la compleja normativa para determinadas circunstancias.
Este déficit tecnológico sitúa tanto al motor de combustión interna como a los elementos híbridos muy por detrás de sus competidores, dejando a la escudería británica en una posición de vulnerabilidad extrema.
Un monoplaza lastrado por la mecánica
A los problemas de suministro y potencia se suma una falta de entendimiento entre los componentes clave del monoplaza:
- Fallo de comunicación: La primera caja de cambios diseñada íntegramente por Aston Martin no se comunica correctamente con el motor Honda.
- Comportamiento errático: El sistema realiza movimientos extraños que dificultan la conducción y el control del vehículo.
- Dificultad de análisis: Debido al mal funcionamiento del motor, los ingenieros no pueden evaluar con precisión el rendimiento aerodinámico o mecánico del chasis en las curvas.
Con una fiabilidad tan precaria que Honda llegó a disponer de una sola batería para el último día de pruebas, el escenario para Fernando Alonso resulta desolador. La estructura de Silverstone se enfrenta ahora a una carrera contrarreloj para intentar asegurar su presencia en Melbourne, en lo que ya se califica como un inicio de era catastrófico para la asociación entre Aston Martin y el fabricante japonés.














