La ‘influencer’ aborda los complejos primeros días tras instalarse en la capital andaluza junto a su hija Alma para estar más cerca de David Rodríguez, entre los cambios de rutina y la gestión de su nuevo hogar
La creadora de contenido Anabel Pantoja ha compartido públicamente las dificultades que está experimentando durante sus primeras semanas de residencia en Sevilla. La sobrina de Isabel Pantoja ha iniciado recientemente una nueva etapa personal tras abandonar la localidad canaria de Arguineguín, donde residió durante aproximadamente siete años, para trasladarse a la capital andaluza junto a su hija Alma. El objetivo principal de este cambio de domicilio es fijar su residencia más cerca de David Rodríguez y de sus respectivos entornos familiares.
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Transcurridos quince días desde la mudanza, la ‘influencer’ ha utilizado sus plataformas digitales para explicar el proceso de adaptación que atraviesa tras comenzar prácticamente desde cero en un nuevo inmueble. Según ha relatado la propia protagonista a través de una publicación en su perfil oficial de Instagram, el cambio de residencia ha conllevado la reestructuración completa de sus horarios diarios, el ajuste a las necesidades de su hija y la compleja tarea de acondicionar una vivienda que aún se encuentra prácticamente vacía.
Cambios de rutina y la gestión de la vivienda
En su testimonio, Anabel Pantoja ha reflexionado sobre la exigencia logística que supone la crianza y el mantenimiento del hogar en este periodo de transición. «Hoy lunes superado, pero el propio lunes me superó a mí», expresó la creadora de contenido, manifestando asimismo su admiración por las familias que asumen el cuidado de varios hijos con los abuelos lejos.
La transición desde el archipiélago canario ha modificado de forma sustancial la dinámica cotidiana de la familia. «Aquí en Sevilla todo ha cambiado: horarios, rutinas, insomnios, natación, parques y derivados», detalló la andaluza, haciendo hincapié en que este escenario coincide con las labores operativas derivadas del traslado a una vivienda sin amueblar. La propia Pantoja indicó que compagina la atención familiar con gestiones continuas ante proveedores: «A esto le sumo la instalación en un piso vacío con sus inconvenientes varios. Apenas me da para coger el móvil y hablar con seguros, instaladores, repartidores y poco más».
Repercusión en su actividad digital y recuerdo de Arguineguín
Esta acumulación de tareas ha impactado directamente en la frecuencia con la que genera publicaciones en sus perfiles públicos. La sobrina de la tonadillera ha reconocido las complicaciones para mantener su ritmo habitual de trabajo en redes sociales: «No me da para coger y grabar e inventar algo ingenioso», precisó, aclarando que aprovecha los breves descansos de su hija o periodos de siesta para elaborar contenidos.
A nivel emocional, la creadora de contenido admitió la nostalgia que le genera la vivienda que dejó en el archipiélago. «Mi cabeza muchas veces se levanta y piensa que está en Arguineguín, en mi preciosa y bonita casa que hice hogar», confesó. No obstante, ha reafirmado su compromiso por consolidar el nuevo entorno familiar en la capital hispalense: «Ahora con todo intento montar y crear con muchísimo esfuerzo otro aquí para mi familia y que no les falte de nada». Respecto a la vivencia del resto de su núcleo cercano, la ‘influencer’ valoró que «ellos no sienten el cambio y no tienen tanto vacío como yo», asumiendo que el proceso de aclimatación requerirá tiempo. La retransmisión de estas reflexiones concluyó tras detallar que cerró la jornada dedicando unos minutos a relajarse para afrontar los días posteriores.




