La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, ha expresado este lunes su tajante rechazo a la acampada en la Puerta del Sol en defensa de la vivienda y ha arremetido contra las iniciativas que ultima el Ejecutivo central para regular el mercado inmobiliario, tachándolas de «cuanto menos sectarias y profundamente ideológicas».
Durante la inauguración de la III edición del Madrid Investment Forum, la dirigente autonómica ironizó sobre planteamientos como la limitación de desalojos según la edad del arrendatario: «Pido solamente que me avisen a partir de qué edad dejo de pagar a mis caseros para quedarme en mi vivienda y a lo mejor en la próxima manifestación de inquilinos me sumo», ironizó, advirtiendo de la quiebra de la seguridad jurídica para los propietarios.
Críticas a la gestión estatal y al impacto de las protestas
En su intervención, la presidenta madrileña abordó los principales focos del debate sobre la vivienda:
Lee tambien: Ayuso acusa al Gobierno de usar el desahucio de Maricarmen como “señuelo” para “desviar la atención de Ceuta”
- Falta de oferta y rigor normativo: Reprochó al Gobierno central no haber actuado durante la legislatura y achacó el problema a la falta de un millón de viviendas para cubrir el crecimiento demográfico. A su juicio, la solución no pasa por «repartir viviendas» ni culpabilizar a los propietarios, argumentando que «si hay personas que no tienen casa no es culpa de quien las tiene».
- Tensión en la coalición de Gobierno: Calificó el escenario político de «Gobierno contra Gobierno», señalando las críticas de la vicepresidenta Yolanda Díaz hacia la gestión del propio Ejecutivo del que forma parte.
- Perjuicio al comercio y turismo: Alertó de que la protesta en la Puerta del Sol causa un daño directo a los comerciantes de la zona y afecta negativamente al atractivo turístico del centro de la capital.
Asimismo, Ayuso vinculó la falta de seguridad jurídica en materia de vivienda con los recientes acontecimientos en Ceuta, sosteniendo que la ausencia de «ley y orden» y el descontrol fronterizo abocan al enfrentamiento entre los propios ciudadanos.








