La Policía Nacional detiene a siete personas y desmantela una sofisticada estructura criminal que utilizaba a «mulas» para vaciar las cuentas de víctimas vulnerables.
Golpazo policial a las mafias del ‘phishing’ por WhatsApp
La Policía Nacional ha desmantelado una activa organización criminal especializada en la ciberestafa y el blanqueo de capitales. Los agentes han detenido a siete personas (seis hombres y una mujer) en las localidades de Valencia y Alcalá de Henares (Madrid) acusadas de estafa, extorsión y blanqueo. La red utilizaba de forma masiva el método del «hijo en apuros» para engañar a padres y abuelos.
La investigación de la Comisaría de Marítim de Valencia, iniciada a principios de 2026, arrancó gracias a un control casual de la Policía Local, que interceptó un vehículo con 11.050 euros ocultos en el reposabrazos. El rastro de ese dinero en efectivo conectó directamente con la denuncia de un hombre octogenario que acababa de ser estafado, lo que permitió tirar del hilo hasta el corazón de la banda. El operativo final se ha saldado con la incautación de 15.050 euros en efectivo, decenas de teléfonos móviles y tarjetas SIM.
Anatomía de la estafa: Así operaba la banda
El entramado criminal estaba perfectamente jerarquizado y dividía sus funciones en tres fases muy claras para asegurar el éxito del engaño y la impunidad de sus líderes:
- El Gancho («Hijo en apuros»): Los estafadores contactaban a las víctimas por mensajería instantánea fingiendo ser sus hijos. Alegaban una supuesta urgencia (un accidente, una pérdida o un terminal roto) para justificar que escribían desde un número desconocido y exigían transferencias inmediatas a una cuenta bancaria. Si la víctima pagaba, inventaban nuevas excusas para seguir pidiendo dinero.
- El uso de «mulas» bancarias: Las cuentas donde se ingresaba el dinero pertenecían a testaferros o «mulas». Eran personas captadas mediante falsas ofertas de empleo, comisiones o pagos fijos, encargadas de recibir el dinero sucio para dificultar el rastreo policial.
- El blanqueo en bingos y salones de juego: Para borrar la trazabilidad digital, las mulas iban a salones de juego y recargaban las máquinas de apuestas con las tarjetas bancarias de la estafa. Acto seguido, cancelaban la jugada sin apostar y pedían el reintegro de todo el saldo en dinero metálico para entregárselo en mano al jefe de la red, que los esperaba fuera en un coche.
El balance del operativo y la responsabilidad penal
La operación policial culminó con el registro de varios inmuebles, entre ellos la vivienda del cabecilla de la organización en Valencia:
| Datos clave del operativo | Cifras y detalles de la investigación |
| Detenidos totales | 7 personas puestos a disposición judicial (algunos con antecedentes). |
| Dinero en efectivo intervenido | 15.050 euros confiscados en registros y vehículos. |
| Material tecnológico | Numerosos terminales móviles de última generación y tarjetas SIM prepago. |
| Efectivos implicados | Comisaría de Marítim, Brigada de Policía Judicial de Valencia y agentes de Alcalá de Henares. |
La Policía advierte: Ser «mula» es un delito penal
Desde la Jefatura Superior de Policía recuerdan que prestar o alquilar una cuenta bancaria para estos movimientos convierte automáticamente a la persona en cooperador necesario de un delito de estafa. La policía insta a denunciar inmediatamente cualquier intento de captación sospechoso, ya que colaborar a tiempo exime de responsabilidad, pero ejecutar el primer traspaso de dinero de la red conlleva la detención inmediata.
















