Desde el 24 de febrero de 2022, cuando Vladímir Putin ordenó la «operación militar especial» contra Ucrania, comenzó la guerra más significativa en Europa desde 1945. A cuatro años de la invasión, el futuro del conflicto parece depender de un acuerdo que contemple las demandas de Putin y permita a Ucrania una salida viable, mientras se enfrenta a la presión de Estados Unidos, que intenta influir en las negociaciones.
La situación en Ucrania es complicada, ya que Rusia ha rechazado cualquier opción que no exija la rendición de Kiev. Esto ha llevado a una crisis estancada, con las relaciones entre los países enfrentados deteriorándose cada vez más, lo que resulta en un conflicto que parece no tener fin a la vista.
Al analizar las fases de la guerra, inicialmente, en febrero de 2022, las fuerzas rusas ocuparon un cuarto del territorio ucraniano. La estrategia de Putin era un ataque rápido que debería haber llevado a la caída del gobierno en Kiev, pero se encontró con una resistencia inesperada. La capacidad de defensa de Ucrania superó las expectativas del Kremlin, lo que llevó a un repliegue ruso y a las exitosas contraofensivas ucranianas, que comenzaron a ganar terreno en 2022 y 2023.
El 4 de abril de 2022, las tácticas rusas cambiaron drásticamente después de perder su impulso inicial. Fuerzas rusas se replegaron de Kiev y Jitomir, y la atención se centró en el este y el sur de Ucrania. Con esto, las expectativas de Rusia de obtener un cambio de régimen en Kiev se volvieron cada vez más remotas.
A finales del verano de 2022, Ucrania lanzó una ofensiva sorpresiva en Járkov, lo que permitió recuperar más territorio en menos de un mes que lo que Rusia había capturado en meses. Esta ofensiva, combinada con el éxito en el sur, resultó en la retirada de Rusia de Jersón, elevando la moral ucraniana.
Sin embargo, la guerra continuó con múltiples frentes. En 2023, la batalla por Bajmut se convirtió en un episodio devastador, mientras que Ucrania intentaba romper las defensas rusas con contraofensivas ambiciosas. Aunque lograron algunas victorias, las elaboradas defensas rusas dejaron a Ucrania con avances territoriales limitados.
Para 2025, la situación se había convertido en una guerra de desgaste. A pesar de que Rusia había ganado más territorio, el costo humano ha sido significativo, con miles de bajas rusas. Se estima que cerca de 1.256.080 efectivos rusos han caído o resultaron heridos a lo largo del conflicto, lo que refleja el verdadero impacto de la guerra para Rusia en términos de recursos humanos.
Al día de hoy, los informes indican que más de 56.000 civiles han perdido la vida desde el inicio del conflicto, y la crisis migratoria es una de las más graves en Europa, con millones de ucranianos desplazados a causa de la guerra. A la luz de esto, es evidente que la guerra en Ucrania no solo ha tenido repercusiones en el campo de batalla, sino que ha desatado profundas crisis humanitarias y socioeconómicas que afectarán al país durante generaciones.



















