Documentos de la inteligencia militar y de la Policía Nacional revelados en exclusiva por El Mundo confirman la existencia de avisos contundentes y previos sobre la magnitud del asalto fronterizo registrado en Ceuta el pasado 30 de julio, desmontando la versión oficial defendida por el Ejecutivo sobre la ausencia de alertas extraordinarias.
Las revelaciones documentales evidencian que tanto el Ministerio de Defensa como el del Interior disponían de análisis explícitos que calificaban de «muy probable» la entrada masiva e inminente de miles de personas, contrariamente a las declaraciones parlamentarias del ministro Fernando Grande-Marlaska.
Cronología de los avisos y alertas desatendidas
Los informes señalan una cadena de advertencias que comenzó días antes del colapso en la frontera:
- 27 de julio (Inteligencia Militar): El Regimiento 32 de Guerra Electrónica del Ejército de Tierra notificó al CIFAS que agentes fronterizos marroquíes preveían una gran entrada de migrantes entre el 29 y el 30 de julio aprovechando la festividad del Día del Trono. La inteligencia militar calificó el escenario de «entrada masiva» como «muy probable».
- 30 de julio (Policía Nacional): Horas antes de desencadenarse la avalancha, el Centro Nacional de Inmigración y Fronteras (CENIF) emitió una nota interna elevando la alarma a «RIESGO EXTREMO de colapso» con «carácter inmediato», tras detectar movilizaciones masivas en redes sociales y aplicaciones de mensajería.
- Falta de efectivos en el terreno: Pese a los avisos, en el momento en que se inició la entrada masiva el dispositivo de la Guardia Civil en la frontera de El Tarajal contaba únicamente con cinco agentes en tierra y cuatro buceadores del GEAS, obligando a replegar a personal de la Comandancia para intentar contener la situación antes de la intervención vespertina del Ejército.
Evolución del conflicto y contradicciones internas
El contenido de estos documentos corrobora las tesis expuestas por la ministra de Defensa, Margarita Robles, quien defiende que sí existían análisis de inteligencia previos sobre la crisis. Asimismo, los textos policiales aluden a la pasividad y al «guiado activo» por parte de miembros de las fuerzas de seguridad marroquíes durante las primeras horas de la invasión.








