La cúpula de Borgo Panigale admite que la GP26 no ha dado el salto esperado frente a una Aprilia dominante y reconoce que el campeón español aún arrastra secuelas físicas del accidente en Indonesia.
BORGO PANIGALE – El paraíso de Ducati parece haber encontrado sus primeras grietas en este arranque de 2026. Tras tres Grandes Premios, la lectura en el equipo oficial es de una honestidad brutal: ni la moto es la referencia absoluta de la parrilla, ni su estrella, Marc Márquez, está en su plenitud física. Con el Gran Premio de España en el horizonte, los ingenieros italianos trabajan a contrarreloj para revertir una situación que los ha dejado, por primera vez en años, a la defensiva.
1. El desafío técnico: La sombra de Aprilia es alargada
El «gurú» de Ducati, Gigi Dall’Igna, y el jefe del equipo, Davide Tardozzi, han sido tajantes: la evolución de la GP26 se ha quedado corta. Mientras la competencia, especialmente Aprilia, ha dado un salto de calidad estimado en siete u ocho décimas por vuelta, en Ducati apenas han arañado dos.
«Tenemos que ser más cuidadosos en la dirección y saber qué demandan nuestros pilotos. Esperamos algo de los ingenieros para Jerez», confesó Tardozzi a Sky Italia.
La preocupación no es solo la velocidad pura, sino la manejabilidad. La actual Ducati parece haber perdido esa esencia de «moto para todos» que la hizo imbatible en 2024, convirtiéndose en una montura más crítica que complica la vida tanto a Márquez como a Bagnaia, mientras que sus rivales han logrado un concepto estable que permite incluso a los equipos satélites luchar por la victoria.
2. El factor Márquez: Talento contra el físico
La otra cara de la moneda es el estado de Marc Márquez. Tras el noveno título cosechado en 2025, el de Cervera no ha comenzado el año con la misma contundencia. Desde el box oficial admiten que el piloto «no está al 100%», lastrado todavía por las consecuencias de su durísima caída en el pasado GP de Indonesia.
A pesar de los destellos de genialidad —como su victoria en el sprint de Brasil o su remontada en Austin—, el binomio sufre una falta de consistencia que Tardozzi analiza con detalle:
- El destello: En Austin, Marc fue capaz de rodar casi un segundo más rápido que el líder Bezzecchi durante varias vueltas tras adelantar a Raúl Fernández.
- La realidad: Ese ritmo demoledor es intermitente. La fatiga o la falta de feeling con la moto impiden que ese «martillo» sea constante durante toda la distancia de carrera.
Rumbo a Jerez: Prohibido fallar
Ducati no busca paños calientes. Con 19 carreras por delante, el mensaje de la marca es de autocrítica y exigencia. La cita en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto será el termómetro real para saber si las mejoras aerodinámicas y de motor solicitadas por Dall’Igna surten efecto.
Márquez ya demostró en el pasado que sabe lamerse las heridas para volver más fuerte, pero en 2026 el reto es doble: recuperar su cuerpo y domar una moto que, por primera vez en mucho tiempo, no parece la envidia del paddock.














