Este lunes 19 de enero de 2026 marca un hito en el transporte público español con la entrada en vigor del Abono Único. Sin embargo, la medida nace «coja»: los ciudadanos podrán viajar de forma ilimitada por Cercanías, Media Distancia de Renfe y autobuses de competencia estatal (por 30 o 60 euros al mes), pero no podrán usarlo, de momento, en los metros ni en los autobuses municipales.
Esta ausencia es el resultado de un tenso desencuentro político entre el Ministerio de Transportes y el Partido Popular, que ha impedido un acuerdo para integrar las redes que dependen de comunidades autónomas y ayuntamientos.
La propuesta fallida: Un calendario para la «tarifa plana» total
El pasado otoño, el PP planteó una enmienda a la Ley de Movilidad Sostenible que buscaba coordinar la expansión de este abono. Los puntos clave de la propuesta rechazada eran:
• Conferencia Sectorial: Convocar a los gobiernos autonómicos seis meses después del estreno (en julio de 2026) para acordar la extensión del abono a metros y tranvías.
• Modelo gradual y consensuado: El PP asegura que su plan contaba con el visto bueno de sus gobiernos regionales (que ostentan la mayoría de las competencias en transporte urbano).
• Compensación y tecnología: La propuesta incluía un mecanismo de compensación económica para las administraciones que se sumaran y que el Estado financiara la integración tecnológica de los tornos y lectores.
El «no» del Gobierno: Estrategia vs. Contenido
Desde el PSOE y Sumar se rechazó la enmienda argumentando que el objetivo real del PP no era mejorar la ley, sino «tumbarla» por completo. Fuentes socialistas califican de «surrealista» negociar enmiendas con un partido que votó en contra de la ley general en el Congreso.
Finalmente, la Ley de Movilidad salió adelante in extremis gracias a un pacto con Podemos, dejando fuera la planificación coordinada que proponía la oposición.
¿Qué pasa a partir de ahora?
El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha optado por un modelo de convenios individuales:
1. Sin prisa: El Gobierno asegura que el proyecto es de «largo recorrido» y que se irán sumando ayuntamientos y comunidades mediante acuerdos bilaterales «con rigor».
2. Acusaciones cruzadas: Mientras Puente acusa a algunos gobiernos del PP de querer «dejar ciega a la ciudadanía» por desgaste político, el PP reprocha al ministro su «incapacidad para gestionar» y su preferencia por el «enfrentamiento territorial».
3. Objetivo final: La meta del Ministerio sigue siendo que cualquier ciudadano pueda moverse por toda España utilizando una única tarifa plana para todos los medios de proximidad.


















