El fútbol actuó como mediador clave en la liberación del argentino, quien aterrizó esta madrugada en Buenos Aires tras ser detenido en diciembre de 2024.
Tras más de un año de detención en territorio venezolano, el gendarme argentino Nahuel Gallo ya se encuentra en su país. Su llegada al Aeropuerto Internacional de Ezeiza en la madrugada de este lunes marca el fin de un proceso que se ha prolongado durante 15 meses y que ha contado con una mediación diplomática y deportiva sin precedentes.
Un recibimiento de alto nivel
Gallo, originario de la provincia de Catamarca, fue recibido a pie de pista por una nutrida comitiva oficial que refleja la relevancia política del caso:
- Autoridades presentes: El canciller Pablo Quirno, la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva, la senadora Patricia Bullrich y el gobernador de Catamarca, Raúl Jalil.
- El reencuentro familiar: El momento más emotivo fue el abrazo con su esposa, María Alexandra Gómez, y su hijo Víctor. «Verlos juntos fue muy emotivo; su templanza es tremenda», relató la secretaria del Foro Argentino para la Defensa de la Democracia tras el encuentro.
El fútbol como herramienta diplomática
Lo más llamativo del caso ha sido el papel de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Ante el bloqueo de otras vías, la institución dirigida por el fútbol argentino y la Federación Venezolana de Fútbol (FVF) gestionaron la liberación, convirtiéndose en lo que la AFA ha denominado un «puente humanitario». El traslado se realizó en un avión privado fletado por la propia AFA, que tuvo que realizar escalas técnicas en Guayaquil (Ecuador) y Arica (Chile) antes de tocar suelo bonaerense.
«Nahuel Gallo regresa al país. El fútbol, un puente humanitario», rezaba el comunicado oficial de la AFA que confirmó la noticia el pasado domingo.














