El Gobierno iraní cuestiona la utilidad de permanecer en el pacto mientras denuncia agresiones de Estados Unidos e Israel y el bloqueo de sus derechos internacionales.
El Parlamento de Irán ha iniciado este lunes un debate de alto calado estratégico: la posible salida del país del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP). El anuncio lo ha realizado el portavoz del Ministerio de Exteriores, Ismail Bagaei, quien vinculó esta medida a la situación de conflicto abierta tras los ataques iniciados por Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero.
Un tratado bajo cuestionamiento
Según Bagaei, la opinión pública y los legisladores iraníes están poniendo en duda los beneficios de pertenecer a un acuerdo que, a su juicio, no protege los derechos de Irán.
“Si la pertenencia a este tratado se reduce únicamente a un nombre o a un papel, y si Irán no solo no puede beneficiarse de esos derechos, sino que además es objeto de agresión e injusticia, ¿qué sentido tiene tal membresía?”, cuestionó el portavoz en rueda de prensa.
A pesar de la contundencia de estas declaraciones, el diplomático subrayó que, por el momento, la República Islámica sigue cumpliendo con sus obligaciones actuales y reiteró que el país no busca desarrollar armas nucleares, manteniendo su postura oficial de uso pacífico de la energía atómica.
Antecedentes y presión internacional
No es la primera vez que Teherán pone sobre la mesa el abandono del TNP. Ya el pasado agosto se planteó un proyecto de ley similar tras las amenazas de los países europeos de reimponer sanciones de la ONU (el mecanismo conocido como snapback). Aunque en octubre de 2025 el jefe de la Agencia de la Energía Atómica de Irán, Mohamed Eslami, afirmó que la salida no estaba en la agenda, el reciente contexto de guerra ha reactivado el sector más duro del Parlamento.
Consecuencias globales
Irán es firmante del TNP desde 1970. Su salida supondría el fin de las inspecciones del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y rompería uno de los últimos puentes diplomáticos que quedan para el control nuclear en la región. El debate se produce en un momento de máxima tensión, con ataques reportados a instalaciones de infraestructura y un estancamiento total de las negociaciones directas con Washington.

















