El marqués de Luján se verá obligado a asistir a la sirvienta en mitad de un trayecto en coche, mientras se revela la identidad del asesino de Jana en el capítulo de este jueves
El palacio de ‘La Promesa’ se prepara para una jornada de emociones extremas y revelaciones cruciales en el capítulo 860 que La 1 de Televisión Española emite este jueves, 25 de junio, a las 18:35 horas. La serie diaria de la cadena pública aborda un punto de inflexión en sus principales tramas, marcado por el inesperado inicio del parto de María Fernández mientras se encuentra a solas con Alonso, y por la ruptura del silencio de Pía en torno al misterio que ha mantenido en vilo a los habitantes de la planta del servicio.
La situación médica de María Fernández se complicará de forma repentina tras las intensas jornadas de trabajo que lideró junto a las mujeres del servicio para organizar la boda de Vera y Lope. Con el objetivo de que sea evaluada por un facultativo, el marqués de Luján decide trasladarla personalmente en su vehículo. Sin embargo, durante el trayecto conducido por el propio Alonso, la sirvienta romperá aguas en el peor momento posible, obligando al noble a afrontar una situación de urgencia en mitad del camino.
Paralelamente, la trama criminal que envuelve al palacio da un vuelco definitivo. Pía, quien fue hallada desconsolada por Ricardo en el episodio previo, decide liberarse del secreto que la atormenta y confiesa al segundo mayordomo la identidad de la persona responsable de la muerte de Jana: Leocadia fue quien acabó con su vida. Ante la gravedad de la declaración, Pellicer interviene para aconsejar a Pía que actúe con prudencia y postergue la difusión de esta información hasta que se celebre el enlace matrimonial de Curro.
En el ámbito de la gestión y las alianzas de la finca, los movimientos estratégicos alteran la convivencia. Alonso recibe una misiva de un viejo amigo de la familia, Máximo de Buenaventura, en la que este anuncia su intención de hospedarse próximamente en La Promesa. Por otra parte, las tensiones laborales se suavizan después de que las cocineras y Petra confrontaran a Samuel por las injusticias cometidas hacia Teresa y Ricardo, un conflicto en el que también intervino el cura para encarar al mayordomo. Finalmente, Cristóbal cede ante la presión del servicio, que planeaba inculparse en bloque del robo de una carta, y decreta la readmisión de Teresa como ama de llaves y la restitución de Ricardo en su puesto.
La esfera sentimental de los señores permanece sumida en la incertidumbre. Martina continúa sin reunir el valor necesario para abandonar a su prometido, un escenario que se torna más complejo con el regreso de este a la dirección de las tierras. Entretanto, la señora de Figueroa muestra una profunda desesperación ante la posibilidad de que Ángela se marche, por miedo a perderlo todo, después de las discusiones previas con Curro sobre sus planes de futuro.
Por último, los planes de Manuel para retener a Julieta surten efecto. Aunque en un primer momento el heredero optó por saltarse la boda de Lope y Vera para despedirse de ella regalándole el cuadro de su primer encuentro, su posterior y drástica decisión halla respuesta: Ciro, tras tomarse un tiempo para reflexionar sobre la propuesta de Manuel, acepta las condiciones comunicadas a Julieta, confirmando así que no abandonarán el palacio.


















