La patronal hotelera advierte de una «crisis reputacional» en Estados Unidos tras la negativa del Gobierno a ceder las bases de Rota y Morón para la guerra en Irán. El sector teme que la retórica de Donald Trump y el movimiento MAGA frenen las reservas este 2026.
La luna de miel del turismo estadounidense con España podría estar llegando a su fin por razones estrictamente políticas. El sector turístico ha alzado hoy la voz ante lo que consideran una amenaza inminente a su reputación en el que es ya su cuarto mercado más importante por gasto y el primero no europeo.
Fede Fuster, presidente de la patronal hotelera Hosbec, ha sido tajante al cuantificar el riesgo: «Están en juego 10.000 millones de euros». Esta es la cifra aproximada que los visitantes de EE. UU. dejaron en España durante el pasado 2025, un año récord donde el gasto creció un 13% hasta alcanzar los 10.200 millones de euros.
El «No a la guerra» y sus daños colaterales
El origen del conflicto radica en la decisión del presidente Pedro Sánchez de no autorizar el uso de las bases militares de Rota y Morón para la ofensiva estadounidense contra Irán. Esta postura ha desencadenado una reacción en cadena en Washington:
- Ataques de Trump: El expresidente y candidato ha calificado a España de socio «hostil» y «perdedor».
- Presión republicana: El senador Lindsey Graham ha llegado a plantear abiertamente la retirada de las bases militares de suelo español.
- Efecto Fox News: La patronal advierte que la imagen de España se está viendo seriamente dañada en medios conservadores y entre los seguidores del movimiento MAGA (Make America Great Again).
Un mercado premium en peligro
El turista estadounidense es especialmente codiciado por el sector debido a su alto poder adquisitivo. En 2025, 4,45 millones de estadounidenses visitaron España, consolidando una tendencia alcista que ahora corre el riesgo de truncarse.
«La política exterior la decide el Gobierno, pero hay que suavizarla con esfuerzos diplomáticos. El turista estadounidense es clave», insiste Fuster.
Aunque por el momento las reservas de vuelos no han sufrido una caída drástica, los hoteleros temen el efecto a medio plazo. Dado que este perfil de viajero planifica sus vacaciones con mucha antelación, el sector teme que la tensión geopolítica actual se traduzca en una caída de llegadas para la temporada alta de 2026, rompiendo una racha de crecimiento sostenido.















