El Gobierno de Giorgia Meloni ha dado un paso firme en su política de defensa al denegar a Estados Unidos el uso de la base aérea de Sigonella, en Sicilia, para operaciones vinculadas a la guerra contra Irán. Según ha trascendido este martes, el ministro de Defensa, Guido Crosetto, tomó la decisión de prohibir el aterrizaje de aviones militares estadounidenses cuyo destino final fueran bases próximas al territorio iraní.
Esta negativa, que se mantuvo en secreto durante varios días, marca un punto de inflexión en la relación con Washington y confirma el giro estratégico de Roma, que ha optado por seguir la senda marcada por el Ejecutivo español de Pedro Sánchez en cuanto a la restricción del uso de bases militares para este conflicto.
Vuelos fuera de los tratados internacionales
La alerta fue dada por el jefe del Estado Mayor italiano, Luciano Portolano, quien informó al ministro Crosetto sobre planes de vuelo que no se ajustaban a las actividades habituales de la base. Tras realizar las comprobaciones pertinentes, el Ministerio de Defensa concluyó que:
- Naturaleza de los vuelos: No se trataba de trayectos «normales ni logísticos», sino de operaciones directamente implicadas en la ofensiva bélica.
- Marco legal: Al no ser vuelos de mantenimiento o transporte ordinario, estas operaciones no están amparadas por los tratados bilaterales vigentes entre Italia y EE. UU.
- Soberanía nacional: Crosetto ha reiterado que cualquier operación de guerra no contemplada en los acuerdos originales requiere una autorización expresa que debe ser debatida en el Parlamento.
El «espejo» español y la violación del Derecho internacional
El alineamiento de Italia con España no es improvisado. A principios de marzo, el Gobierno de Meloni ya adelantó que su postura respecto a las bases militares sería idéntica a la de las españolas (como Rota o Morón), marcando una distancia inusual con su socio transatlántico en materia de seguridad.
Además, el Ejecutivo italiano ha sido inusualmente contundente al calificar los ataques de Estados Unidos a Irán como una «violación del Derecho internacional». Con esta decisión, Italia busca proteger su seguridad nacional y evitar verse arrastrada a un conflicto regional de gran escala sin un mandato internacional claro o un consenso parlamentario previo.
Tensión en el seno de la OTAN
La decisión de Roma supone un contratiempo logístico relevante para el Pentágono, dado que Sigonella es una pieza clave en el despliegue estadounidense en el Mediterráneo. El bloqueo italiano, sumado al de España, obliga a las fuerzas estadounidenses a buscar rutas alternativas y más costosas para mantener su presencia operativa en el frente de Oriente Próximo, evidenciando una fractura creciente entre los aliados europeos y la administración estadounidense respecto a la gestión de la crisis con Teherán.




















