El joven experto en el tiempo y el organismo oficial coinciden en la previsión de un giro radical coincidiendo con el cambio de mes y de luna, que dará paso a una ola de calor con máximas de hasta 40 grados en los valles del Tajo, Guadiana y Guadalquivir
España afronta en las próximas jornadas un marcado cambio de tendencia meteorológica que alterará el desarrollo de la presente temporada estival. El joven experto en el tiempo Jorge Rey ha confirmado una evolución atmosférica que ya había sido advertida previamente por la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET). Ambas previsiones coinciden en señalar la llegada de fuertes tormentas en diversos puntos del territorio nacional como antesala de una situación posterior que se presenta preocupante por la intensidad de los registros térmicos. Este giro radical de las condiciones ambientales coincidirá de manera directa con el cambio de mes y de luna, un periodo en el que se prevé una alteración notable que afectará de lleno a la planificación ciudadana en fechas clave como el inicio de la operación salida.
La evolución del escenario meteorológico se desarrollará a una velocidad inusual para la época del año. Según los análisis de los especialistas, la inestabilidad inicial se traducirá en la activación de avisos ante la probabilidad de que se desencadenen chubascos acompañados de fenómenos tormentosos de carácter disperso durante la tarde. Estas precipitaciones afectarán principalmente al área de la Ibérica sur, a la cordillera de los Pirineos y al interior de la isla de Mallorca, zonas donde el desarrollo de la nubosidad de evolución diurna concentrará el núcleo de los episodios tormentosos en la mitad este de la Península y en Baleares.
Paralelamente, la cornisa cantábrica experimentará cielos muy nubosos que darán lugar a precipitaciones de carácter débil, acompañadas por la formación de brumas o bancos de niebla matinales que se extenderán también hacia la comunidad de Galicia. En el archipiélago canario, la previsión técnica apunta a la presencia de intervalos nubosos concentrados en la vertiente norte de las islas de mayor relieve, manteniendo cielos poco nubosos en el resto del territorio insular junto a la persistencia de calima en las capas altas de la atmósfera.
El elemento más destacado y preocupante de esta transición meteorológica llegará inmediatamente después de la inestabilidad, con la consolidación de un sistema anticiclónico que instaurará un predominio de tiempo estable con cielos despejados o con escasa presencia de nubes altas en la Península y Baleares. Esta configuración provocará un ascenso generalizado de las temperaturas máximas, exceptuando las regiones del Cantábrico, Galicia, Baleares y determinados puntos del litoral mediterráneo, donde se registrarán descensos o variaciones poco significativas. Las temperaturas mínimas experimentarán a su vez una tendencia alcista en el cuadrante suroeste, el centro peninsular y Galicia.
Como consecuencia de este incremento térmico, el interior de la Península y los archipiélagos registrarán valores especialmente elevados. Los termómetros superarán los 34-36 grados en las zonas interiores de Gran Canaria, Tenerife y La Gomera, mientras que se alcanzarán registros de entre 36-38 grados en amplias extensiones del cuadrante suroeste y del nordeste peninsular. El pico de este episodio térmico se localizará en las vegas fluviales del sur y del centro, previéndose valores de entre 38-40 grados en los valles del Tajo, del Guadiana y del Guadalquivir. Asimismo, la población afrontará noches tropicales, manteniendo los termómetros por encima de la barrera de los 20 grados en diversos puntos de Andalucía, Extremadura y la costa del Mediterráneo.
Las alertas institucionales permanecerán activadas ante el riesgo derivado tanto de las altas temperaturas como de los fenómenos costeros y el viento. El mapa de riesgos contempla la presencia de vientos flojos con carácter variable en las zonas interiores, componente norte en el Cantábrico y un régimen de brisas establecido en los litorales mediterráneos y en el golfo de Cádiz. No obstante, el cierzo en el valle del Ebro, el levante en el Estrecho y la tramontana en el Ampurdán soplarán con carácter moderado, pudiendo registrar rachas muy fuertes a últimas horas de la jornada, una circunstancia de viento intenso que también se reproducirá bajo el régimen de los alisios moderados en Canarias.
















