El presidente de Esquerra Republicana, Oriol Junqueras, ha marcado distancias de forma pública y tajante con la estrategia propuesta por su portavoz en el Congreso, Gabriel Rufián. Mientras Rufián ha abogado recientemente por una mayor unidad de acción con la izquierda española, Junqueras ha blindado este jueves la soberanía de sus siglas, insistiendo en que ERC debe mantener su perfil propio en Cataluña y no integrarse en plataformas estatales.
Soberanía territorial frente a unidad de acción
Durante una entrevista en Telecinco, Junqueras ha sido claro al delimitar los espacios políticos de cada formación. Para el líder republicano, el modelo de éxito reside en el respeto a las fuerzas territoriales y no en la creación de una amalgama de siglas a nivel nacional. Su hoja de ruta para las próximas citas electorales se basa en un esquema de colaboración entre iguales, pero sin renunciar a la identidad propia:
- ERC en Cataluña: Junqueras defiende que los republicanos deben ser la única voz de su espacio en territorio catalán.
- Alianzas territoriales: Ha puesto como ejemplo a Bildu en el País Vasco, el BNG en Galicia y Compromís en la Comunidad Valenciana como los referentes naturales con los que cooperar, pero manteniendo cada uno su autonomía.
- La izquierda española: Sobre la plataforma que este sábado anunciarán IU, Comunes, Sumar y Más Madrid, Junqueras se ha limitado a expresar «respeto y simpatía», pero dejando claro que es un asunto que solo compete a la «izquierda española».
Respeto personal, discrepancia estratégica
A pesar de la contundencia de sus palabras, Junqueras ha intentado suavizar el choque con Gabriel Rufián para evitar la imagen de una ruptura total. Ha admitido que coincide con el portavoz parlamentario en el «diagnóstico» de que el país se enfrenta a «retos extraordinarios», pero ha discrepado radicalmente en la solución.
Esta divergencia llega en un momento delicado para el partido, que negocia su peso político tanto en la Generalitat como en el Congreso de los Diputados. Mientras Rufián busca puentes que faciliten la gobernabilidad y la movilización del voto progresista, Junqueras teme que una excesiva proximidad a las estructuras estatales de la izquierda desdibuje el carácter independentista y netamente catalán de la formación.
El espejo de las generales
La postura de Junqueras supone un jarro de agua fría para las aspiraciones de quienes, dentro y fuera de su partido, buscaban una coalición más estrecha con el nuevo bloque de Sumar e Izquierda Unida. Al reafirmar que ERC acudirá a las urnas bajo su propia marca, el presidente del partido refuerza su liderazgo interno y lanza un mensaje de firmeza: ERC no será el «satélite» de ningún proyecto diseñado desde Madrid, por mucha afinidad ideológica que exista en el diagnóstico social.




















