El Pleno extraordinariamente bronco de este jueves se convierte en un tablero de confrontación nacional. El PSOE madrileño defiende la herencia social del exmandatario ante los duros ataques de la bancada popular, que lo tilda de «padrino» de la actual dirección socialista.
MADRID. – El impacto de la imputación del expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, en el marco del caso Plus Ultra, ha cambiado por completo el paso político en la Comunidad de Madrid. Lo que debía ser una sesión de control ordinaria en la Asamblea de Madrid se ha transformado este jueves en un encendido y bronco debate de calado nacional, donde el Partido Popular y la izquierda se han cruzado reproches de extrema dureza.
La presidenta regional, Isabel Díaz Ayuso, ha liderada la ofensiva del bloque popular al calificar directamente a Zapatero como el «padrino» del PSOE y del sanchismo. Durante su intervención, Ayuso ha asegurado que el actual presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, «ha unido su destino al de Zapatero, como hizo con el del Fiscal General del Estado, porque los puso ahí para mantener a la mafia con vida». Asimismo, la líder madrileña ha deslizado suspicacias sobre el alcance de las presuntas influencias del exmandatario en la región, afirmando que «la trama de Zapatero intentó meterse en las obras de la Línea 11 de Metro y fue la Comunidad de Madrid quien le paró los pies».
Por su parte, el portavoz del PSOE en la Asamblea, Juan Lobato, y el resto de la bancada socialista han salido en tromba a blindar la figura de Zapatero, apelando firmemente a la presunción de inocencia y afeando a la derecha lo que consideran una «cacería política». Desde las filas socialistas se ha afeado al PP su doble vara de medir: «Si imputan a alguien de su entorno: presunción de inocencia. Si imputan a cualquier otro mortal, y más si es socialista: vale cualquier titular más que una sentencia», han denunciado portavoces de la izquierda, como el diputado Ramón Espinar, quien ha reivindicado con vehemencia el legado del expresidente, recordando hitos como «el mayor avance social en derechos» y «el final de ETA». «No le perdonan la movilización que provocó en el 2023. Ese es su legado», sentenció Espinar, augurando que la verdadera justicia llegará cuando los madrileños manden a Ayuso «a casa» en las elecciones de 2027.
La tensión también ha alcanzado a los grupos de Más Madrid y Vox. Mientras la formación integrada en Sumar pide prudencia ante una causa penal en fase «muy primigenia» y recuerda otros procedimientos contra la izquierda que acabaron archivados tras causar un grave desgaste mediático, Vox ha aprovechado el contexto para presionar en los tribunales y exigir medidas cautelares contundentes a nivel nacional.
El auto del magistrado de la Audiencia Nacional, José Luis Calama, que investiga una supuesta red de tráfico de influencias internacional vinculada al rescate de 53 millones de euros a la aerolínea Plus Ultra en 2021, cita a declarar a Zapatero el próximo 2 de junio. Un horizonte judicial que, a juzgar por lo vivido en Vallecas, mantendrá la política madrileña en un estado de permanente e inflamada campaña electoral.











