La Seguridad Social española ha cerrado enero de 2026 con un total de 3.038.158 trabajadores extranjeros afiliados, lo que supone un incremento de 195.129 personas en los últimos doce meses y cerca de 800.000 más respecto a enero de 2022, tras la entrada en vigor de la reforma laboral. Los trabajadores foráneos representan ya el 14,1% del total de cotizantes, seis décimas más que hace un año.
En términos desestacionalizados, el último mes ha registrado 23.309 afiliados extranjeros más, situando la cifra total en 3.158.890 cotizantes procedentes de otros países. La ministra de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, Elma Saiz, destacó que estos trabajadores “cotizan y contribuyen a sostener sectores clave de nuestra economía”, y subrayó que el crecimiento de casi 200.000 afiliaciones en un año refleja “una realidad que forma parte del presente y del futuro de España”.
Distribución por sectores y nacionalidades
Del total de afiliados extranjeros, 496.330 son autónomos, con especial presencia en sectores de alta cualificación como Telecomunicaciones y Programación Informática, donde representan el 30,8% del total de trabajadores por cuenta propia. Otros sectores con alta participación de extranjeros son Hostelería (28,9%), Agricultura (26,4%), Construcción (23,5%), Transporte (17,6%) y Actividades Administrativas (17,4%).
En cuanto a la nacionalidad, el 30% procede de países de la Unión Europea. Marruecos encabeza el ranking con 369.584 afiliados, seguido de Rumanía (331.107), Colombia (245.960), Venezuela (210.984), Italia (201.477), China (126.907), Perú (99.459) y Ucrania (77.770). Entre los colectivos que más han crecido en el último año destacan los venezolanos, con 34.651 afiliados más (+19,7%), seguidos de colombianos (+13,3%) y marroquíes (+7,7%).
Perspectiva de género
De los afiliados extranjeros, cerca de 1,7 millones son hombres y casi 1,3 millones mujeres, que representan el 42,6% del total de trabajadores foráneos.
La incorporación de trabajadores extranjeros no solo sostiene sectores tradicionales del Régimen General, sino que también impulsa el emprendimiento y la presencia en actividades de mayor cualificación, consolidando su papel como un componente esencial para la economía española.

















