La alerta naranja por lluvias torrenciales ya estaba activa desde el día anterior y el Ayuntamiento de Valencia había recomendado reducir la movilidad ante el riesgo de inundaciones
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La suspensión del partido entre el Levante y el Athletic Club en el estadio Ciutat de València llegó después de que la situación meteorológica empeorara de forma evidente en la capital valenciana, con fuertes lluvias, acumulaciones de agua e inundaciones en los alrededores del recinto deportivo.
El encuentro, correspondiente a LaLiga, estaba previsto para la noche del miércoles, pero finalmente tuvo que ser aplazado pocos minutos antes del inicio después de que los jugadores regresaran a los vestuarios tras el calentamiento debido a la intensidad de la tormenta.
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La decisión generó críticas por el momento elegido para suspender el choque, ya que la Generalitat Valenciana había activado desde el martes la alerta naranja por lluvias y tormentas para toda la provincia de Valencia, con previsión de acumulados importantes en periodos cortos de tiempo.
La Generalitat y el Ayuntamiento ya habían advertido del riesgo
El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat había informado de la activación de la alerta naranja ante la previsión de precipitaciones que podían alcanzar 40 litros por metro cuadrado en una hora y superar los 80 litros en dos o tres horas.
Por su parte, el Ayuntamiento de Valencia anunció medidas preventivas durante la jornada, entre ellas la suspensión de actividades al aire libre, el cierre de parques y jardines y restricciones para reducir los desplazamientos.
El consistorio insistió en la necesidad de limitar la movilidad ante un episodio meteorológico adverso que podía provocar acumulaciones de agua e incidencias en la ciudad.
El Levante pidió aplazar el partido
Tras conocerse la suspensión, el director deportivo del Levante, Héctor Rodas, explicó que el club había solicitado previamente a LaLiga el aplazamiento del encuentro debido a las condiciones meteorológicas.
Según señaló, el organismo respondió que la decisión final correspondería al árbitro del encuentro antes del inicio del partido.
«La Liga tiene su procedimiento y el equipo rival ya había viajado», explicó Rodas, quien añadió que el club intentó seguir adelante con los preparativos, aunque las condiciones empeoraron rápidamente.
«Había que ver en la hora del partido lo que podía pasar porque no se sabía a ciencia cierta. Hemos intentado calentar, pero ha empezado a diluviar», indicó.
Aficionados atrapados entre calles inundadas
Durante los minutos previos a la suspensión, algunos aficionados abandonaron el estadio al comprobar la intensidad de la lluvia y la acumulación de agua en los alrededores.
La situación empeoró rápidamente y varias zonas próximas al Ciutat de València registraron problemas de circulación, con calles anegadas y dificultades para desplazarse hacia vehículos y transporte público.
Algunos seguidores tuvieron que atravesar zonas con importantes acumulaciones de agua para regresar a sus domicilios mientras continuaba el episodio de lluvias intensas.
La polémica por la gestión del encuentro
La decisión de mantener el partido hasta prácticamente la hora prevista de inicio ha abierto un debate sobre la coordinación entre las autoridades meteorológicas, los clubes y los organismos deportivos en situaciones de riesgo.
Las críticas se centran en que la alerta meteorológica ya estaba comunicada con antelación y en que Valencia afrontaba un episodio de lluvias especialmente sensible después de los graves efectos provocados por la dana de 2024.
La suspensión definitiva evitó que el encuentro se disputara bajo unas condiciones que ya impedían garantizar el normal desarrollo del partido, pero llegó después de que miles de aficionados hubieran iniciado sus desplazamientos hacia el estadio.




