Una nueva ola de terror ha sacudido a Haití tras una incursión de la banda criminal Gran Grif contra la localidad de Jean-Denis, en el departamento de Artibonite. El ataque, ocurrido entre el domingo y el lunes, ha dejado un saldo provisional de al menos 70 muertos y una treintena de heridos, según ha denunciado la organización de derechos humanos Collectif Défenseurs Plus.
La magnitud de la tragedia ha provocado el desplazamiento forzoso de casi 6.000 personas, quienes huyeron de sus hogares mientras los integrantes de la banda incendiaban medio centenar de viviendas y disparaban indiscriminadamente por las calles.
Una emboscada planificada
Los testimonios y reportes indican que el asalto comenzó de madrugada, entre las tres y las cuatro de la mañana. Los miembros de Gran Grif utilizaron una estrategia militar para asegurar la eficacia del ataque:
- Bloqueo de accesos: Los criminales cortaron las carreteras principales antes de entrar en la población, lo que impidió la llegada de refuerzos y retrasó la intervención de la Policía Nacional durante horas.
- Uso de armamento pesado: En videos difundidos en redes sociales, se observa a los asaltantes portando fusiles de guerra mientras ejecutan la quema de inmuebles.
- Respuesta tardía: La Policía Nacional de Haití ha admitido que, para cuando sus agentes lograron penetrar en la zona, ya se habían contabilizado las primeras 16 víctimas mortales.
Acusaciones de «abandono estatal»
La masacre ha generado una dura reacción de las organizaciones civiles. Antonal Mortimé, director del Collectif Défenseurs Plus, ha calificado los hechos como una «total abdicación de responsabilidad» por parte de las autoridades haitianas. Las organizaciones acusan al Estado de haber entregado la región de Artibonite al control absoluto de los grupos armados, dejando a la población civil en una situación de vulnerabilidad extrema.
Por su parte, la ONU ha condenado enérgicamente el ataque a través del portavoz del secretario general, instando a una investigación exhaustiva. Aunque Naciones Unidas maneja una horquilla de entre 10 y 80 víctimas según las fuentes, la gravedad de los sucesos ha reabierto el debate sobre la ineficacia del Estado de Emergencia recientemente declarado para combatir a las bandas callejeras.
Crisis humanitaria en aumento
Con miles de personas en huida y gran parte de la infraestructura local reducida a cenizas, la situación en Artibonite se suma al caos que ya impera en la capital, Puerto Príncipe. La falta de control territorial por parte del Gobierno sigue permitiendo que bandas como Gran Grif operen con total impunidad, convirtiendo regiones agrícolas clave en escenarios de guerra.




















