El mandatario venezolano, extraditado a finales de 2025, se enfrenta a cargos que podrían acarrear cadena perpetua. La Fiscalía de EE. UU. presenta nuevas pruebas sobre el presunto papel del «Cartel de los Soles».
El panorama político y judicial de las Américas vive una jornada sin precedentes. Nicolás Maduro ha comparecido este jueves por segunda vez ante la Corte Federal del Distrito Sur de Nueva York. El proceso, que se sigue bajo estrictas medidas de seguridad, busca determinar la responsabilidad del líder venezolano en una presunta conspiración de narcoterrorismo que, según el Departamento de Justicia de EE. UU., se extendió durante más de dos décadas.
Una comparecencia bajo máxima seguridad
Maduro, quien fue capturado y extraditado a territorio estadounidense tras el colapso de su gobierno a finales de 2025, llegó al tribunal custodiado por un fuerte dispositivo del Servicio de Alguaciles (US Marshals). Durante la sesión, se han abordado cuestiones clave sobre el calendario del juicio y la admisibilidad de pruebas presentadas por la fiscalía.
- Los cargos: La acusación formal incluye narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína a los Estados Unidos y posesión de dispositivos destructivos.
- El «Cartel de los Soles»: Los fiscales federales han reiterado que Maduro lideró una organización criminal compuesta por altos oficiales militares venezolanos que, en colaboración con las FARC, utilizó el narcotráfico como un «arma» contra la sociedad estadounidense.
- Nuevos testimonios: Se espera que en las próximas fases del juicio participen antiguos colaboradores cercanos del chavismo que ahora actúan como testigos protegidos de la DEA.
La defensa alega «persecución política»
El equipo legal de Maduro ha mantenido una estrategia basada en la inmunidad soberana, argumentando que su detención y posterior traslado a Nueva York violaron el derecho internacional. Han calificado el proceso como un «juicio político» orquestado por la administración de Donald Trump para legitimar un cambio de régimen en Venezuela.
Sin embargo, el juez a cargo ha desestimado previamente varios de estos recursos, permitiendo que el caso avance hacia la fase de presentación de pruebas testificales y documentales.
Impacto en la región
Este juicio representa la primera vez en la historia que un exjefe de Estado de una nación sudamericana es juzgado en Estados Unidos por cargos de esta naturaleza desde el caso de Manuel Antonio Noriega en 1992. La resolución del caso no solo definirá el destino personal de Maduro, sino que marca un punto de inflexión en las relaciones entre Washington y el nuevo gobierno de transición en Caracas.













