RTVE ha condenado públicamente la decisión de las autoridades marroquíes de obligar a abandonar Castillejos, en el norte de Marruecos, a sus periodistas y a profesionales de la Agencia EFE que se encontraban cubriendo la situación migratoria en la frontera con Ceuta. La Corporación considera lo ocurrido un obstáculo de «enorme gravedad» para la libertad de prensa y el derecho a la información.
Los periodistas estaban informando desde Fnideq, nombre oficial de Castillejos, sobre la actuación de las fuerzas de seguridad marroquíes contra grupos de migrantes que trataban de acercarse a la frontera española tras nuevos llamamientos difundidos en redes sociales. Durante aquella jornada se produjeron cargas policiales y detenciones en las inmediaciones de la ciudad.
La corresponsal de RTVE en Marruecos, Arantxa Marculeta, explicó en directo que las autoridades locales les comunicaron que no podían continuar grabando ni trabajando en Castillejos y que debían abandonar la zona. Según relató, también les advirtieron de que podían perder sus acreditaciones de prensa si desobedecían la orden y de que las imágenes grabadas podían ser confiscadas.
RTVE y EFE tuvieron que abandonar Castillejos
La orden afectó tanto al equipo de Televisión Española como a los periodistas de la Agencia EFE desplazados hasta la zona fronteriza.
Los profesionales intentaban documentar el despliegue de seguridad organizado por Marruecos para impedir que centenares de migrantes alcanzaran la frontera con Ceuta. RTVE informó posteriormente de que las fuerzas marroquíes habían utilizado gases lacrimógenos y realizado cargas, pero que sus cámaras no pudieron registrar parte de la operación debido a las restricciones impuestas.
Tras recibir la orden, los periodistas permanecieron durante un tiempo en la localidad a la espera de que las autoridades reconsideraran su decisión. Finalmente tuvieron que marcharse.
La situación fue más allá de Castillejos. El equipo de RTVE se desplazó posteriormente a Tetuán, pero allí también se le impidió continuar informando, por lo que terminó trasladándose a Rabat, sede de la corresponsalía, a más de 300 kilómetros de Ceuta.
RTVE habla de un obstáculo «de enorme gravedad»
La Corporación RTVE difundió un comunicado en el que expresó su «más enérgico rechazo» a la actuación de las autoridades marroquíes.
El presidente de RTVE, José Pablo López, calificó la expulsión como un obstáculo «de enorme gravedad a la libertad de prensa y al derecho a la información». La Corporación sostiene que sus profesionales estaban desarrollando una cobertura periodística de evidente interés público sobre los movimientos migratorios y la situación existente junto a la frontera española.
RTVE también considera que impedir el acceso de los periodistas a una zona de especial relevancia informativa dificulta que los ciudadanos puedan conocer y contrastar lo que sucede sobre el terreno.
La televisión pública ha reclamado a Marruecos garantías para que sus periodistas puedan desarrollar su trabajo con libertad y ha asegurado que mantendrá su compromiso con una cobertura basada en la presencia directa en los lugares donde se producen los acontecimientos.
La cobertura de la crisis queda limitada desde Rabat
La expulsión tiene además consecuencias directas sobre la cobertura informativa de la crisis de Ceuta.
RTVE reconoce que, después de tener que abandonar Castillejos y Tetuán, su corresponsalía se ve obligada a informar desde Rabat sobre acontecimientos que ocurren a cientos de kilómetros de distancia. Esto reduce la posibilidad de verificar directamente actuaciones policiales, movimientos de migrantes y otras circunstancias que se produzcan en la zona fronteriza.
La propia cadena señaló posteriormente que las informaciones difundidas por Marruecos sobre nuevas detenciones de migrantes no pudieron ser contrastadas directamente debido a que sus periodistas y los de EFE habían sido apartados de Castillejos.
La libertad de información entra en la crisis entre España y Marruecos
El incidente introduce así un nuevo elemento de tensión alrededor de la crisis migratoria de Ceuta.
Hasta ahora, el foco se había situado principalmente en el control de la frontera, la llegada masiva de migrantes, las devoluciones y la cooperación entre Madrid y Rabat. La expulsión de periodistas añade ahora el debate sobre las condiciones en las que los medios españoles pueden informar desde territorio marroquí.
RTVE ha indicado que mantiene contactos y coordinación mediante los canales correspondientes para esclarecer lo sucedido y respaldar a sus profesionales.
La Corporación insiste en que el ejercicio libre del periodismo constituye una garantía democrática esencial, especialmente cuando se trata de acontecimientos que tienen consecuencias directas para España y para la frontera exterior de la Unión Europea.










