El ex presidente Bill Clinton y la ex secretaria de Estado Hillary Clinton acordaron el lunes declarar ante la Comisión de Supervisión y Reforma de la Cámara de Representantes en el marco de la investigación sobre el delincuente sexual convicto Jeffrey Epstein, aunque aún no se ha formalizado un acuerdo definitivo.
El representante republicano James Comer, presidente de la comisión, seguía presionando para que se presentaran cargos de desacato al Congreso contra ambos Clinton, quienes inicialmente ignoraron las citaciones del panel. Sin embargo, los abogados de la pareja enviaron un correo al personal de la comisión confirmando que los Clinton aceptarían testificar en fechas mutuamente acordadas, a condición de que no se avanzara de inmediato con los procedimientos por desacato.
Comer, no obstante, declaró que no retiraría los cargos de inmediato, los cuales podrían implicar multas significativas e incluso tiempo en prisión si fueran aprobados por la Cámara y procesados por el Departamento de Justicia. “No tenemos nada por escrito”, dijo el legislador, señalando que estaba dispuesto a considerar la oferta de los Clinton, pero dependía de los términos finales de su comparecencia.
Las negociaciones surgieron mientras los líderes republicanos avanzaban con la resolución de desacato a través de la Comisión de Reglas, el último paso antes de someterla al pleno de la Cámara. Comer insistió en que ambos Clinton comparecieran para declarar bajo juramento ante la comisión, rechazando la propuesta de que Bill Clinton ofreciera solo una entrevista transcrita y Hillary Clinton presentara una declaración jurada.
La relación de Bill Clinton con Epstein, quien murió en 2019 mientras enfrentaba cargos por tráfico sexual, ha sido utilizada por los republicanos como un punto central en su investigación, aunque ninguno de los Clinton ha sido acusado formalmente.
Los Clinton, por su parte, han criticado las acciones de Comer, asegurando que se trata de un intento de politizar la investigación y desviar la atención de los retrasos del gobierno federal en la difusión de registros sobre el caso. “Ellos negociaron en buena fe. Usted no”, afirmó Angel Ureña, portavoz de los Clinton.
Esta situación marca un momento histórico, ya que sería la primera vez que el Congreso podría sancionar a un expresidente por desacato, aunque otros expresidentes han testificado voluntariamente en investigaciones anteriores.
El líder demócrata de la Cámara, Hakeem Jeffries, señaló que su bancada discutirá esta semana las resoluciones de desacato, aunque no se comprometió a reunir votos en contra de ellas. “No quieren una entrevista seria, quieren una farsa”, dijo Jeffries.














