Es bastante común que un perro toque a su dueño con la pata. Puede apoyarla en la pierna, empujar suavemente o colocarla sobre la mano. No es un gesto al azar. En la mayoría de los casos, tiene una intención clara. Forma parte del lenguaje corporal del perro, que usa para comunicarse con las personas.
Como no puede hablar, el perro utiliza gestos y señales físicas. El contacto con la pata es uno de ellos. A través de este gesto puede expresar una emoción, una necesidad o su vínculo con el dueño.
Atención y afecto
Una de las razones más habituales es la búsqueda de atención. Al igual que los cachorros buscan contacto con su madre, los perros adultos usan la pata para llamar la atención de las personas. Esperan una respuesta, como una caricia, una mirada o interacción.
Este gesto también puede mostrar afecto. Cuando el perro coloca la pata sobre la mano, el regazo o la pierna, suele indicar confianza y cercanía. El contacto físico refuerza el vínculo entre perro y humano y favorece una relación más estrecha.
Comunicación de necesidades
Tocar con la pata también sirve para pedir algo. Muchos perros lo hacen cuando quieren jugar, salir a pasear o recibir comida. En estos casos, el gesto suele repetirse en momentos concretos, como antes de salir a la calle o a la hora de comer.
Este comportamiento se aprende con el tiempo. Si el perro obtiene una respuesta positiva, entiende que el gesto funciona. Por eso lo repite y lo integra en su forma habitual de comunicarse.
Señales emocionales
No siempre es una petición positiva. En algunas situaciones, tocar con la pata puede indicar inseguridad o ansiedad. Si el gesto va acompañado de orejas hacia atrás, tensión corporal o falta de contacto visual, el perro puede estar buscando calma o apoyo.
Los perros expresan sus emociones con el cuerpo. Por eso, un mismo gesto puede tener significados distintos según el momento y las señales que lo acompañan.
La importancia del contexto
Para entender este comportamiento, es clave observar el contexto. Si el perro está relajado y tranquilo, lo más probable es que esté mostrando afecto o buscando atención. Si ocurre en un momento de tensión, puede reflejar incomodidad o necesidad de seguridad.
Tocar con la pata es un ejemplo claro de la comunicación no verbal del perro. Muestra su capacidad para adaptarse a la convivencia con las personas y para usar gestos aprendidos con el fin de expresar lo que no puede decir con palabras.




















