Un estudio metagenómico sin precedentes revela que la lactancia no solo aporta nutrientes y defensas, sino que siembra cepas bacterianas idénticas que moldean el sistema inmunitario infantil.
Durante décadas, la ciencia se centró en la leche materna como una fuente de anticuerpos y nutrientes. Sin embargo, este viernes 6 de febrero de 2026, una investigación pionera publicada en portales como SciTechDaily confirma que la leche es también un sofisticado vehículo de transporte de microbios vivos que colonizan directamente el intestino del bebé.
El reto de leer el ADN de la leche
Analizar bacterias en la leche materna siempre ha sido difícil debido a su alto contenido en grasa y la escasez de ADN microbiano. Estudios anteriores daban una «foto borrosa», pero este nuevo equipo universitario utilizó análisis metagenómicos, una tecnología mucho más lenta y precisa que permite leer el material genético completo de cada microorganismo.
- Muestra: Se analizaron 507 muestras de 195 parejas madre-bebé.
- El hallazgo: Se identificaron 12 coincidencias exactas de cepas (genéticamente idénticas) entre la leche y las heces del bebé. Esto demuestra que las bacterias no solo están presentes en el pecho, sino que sobreviven al viaje digestivo y se instalan en el intestino del lactante.
Protagonistas del microbioma: Las Bifidobacterias
El estudio ha puesto el foco en una bacteria estrella: Bifidobacterium longum. Aunque estudios antiguos apenas la detectaban en la leche, la metagenómica actual revela que es una pieza central.
- Digestión temprana: Estas bacterias son expertas en descomponer los azúcares complejos de la leche humana (oligosacáridos), permitiendo que el bebé absorba mejor la energía.
- Escudo inmunitario: Al colonizar el intestino rápidamente, estas «bacterias buenas» impiden que otros patógenos peligrosos encuentren sitio para crecer.
El sorprendente «viaje de vuelta»: La saliva del bebé
Uno de los descubrimientos más fascinantes es la presencia en la leche de bacterias típicas de la boca, como el Streptococcus salivarius.
Esto sugiere un fenómeno del que apenas se hablaba: durante la succión, existe un flujo retrógrado de saliva del bebé hacia los conductos mamarios. Este intercambio permite que el cuerpo de la madre «lea» el estado de salud del hijo y ajuste la composición microbiana y de anticuerpos de la leche en tiempo real.
Por qué este estudio cambia las reglas del juego
La importancia de esta investigación reside en que la leche materna no solo alimenta, sino que «enseña» al organismo del bebé a convivir con sus primeros microbios.
- Maduración del sistema inmune: El contacto temprano con estas bacterias entrena a las defensas para distinguir entre amigos y enemigos.
- Prevención a largo plazo: Los científicos sospechan que una colonización adecuada en los primeros meses podría reducir el riesgo de alergias, asma y enfermedades metabólicas en el futuro.
- Bancos de leche: Estos datos ayudarán a mejorar los procesos en los bancos de leche para asegurar que los bebés prematuros también reciban estos componentes cruciales.
















